viernes, 24 de noviembre de 2017

VALEROSAS 2 de PÉNÉLOPE BAGIEU

Valerosas 2- de Penelope Bagieu - biografías de mujeres comic edita Dibbuks
Dib•Buks. Madrid, 2017.
168 páginas, 18 euros.

VULCANÓLOGAS, ATLETAS, RAPERAS Y TODO LO DEMÁS


Pocos meses después de la publicación en español de Valerosas 1 nos llega el segundo volumen. Así que cabe suponer que el primero no se vendió del todo mal. Me alegro porque el trabajo de Bagieu es excelente.


Sigue en la misma línea: pequeñas historietas con un dibujo fresco, como un Rius mejorado, que resumen a un ritmo acelerado las hazañas de señoras no tan corrientes. Algunas de sus heroínas son un auténtico catálogo ambulante de diversidad. Como la que abre el libro, Temple Grandin: autista, animalista ¡y mujer! Si una pauta se repite una biografía tras otra es esa voluntad por escapar de un destino configurado de antemano. Sus protagonistas son pioneras, abren caminos que ninguna fémina (y en ocasiones ningún hombre) ha pisado antes. Y lo hacen con resolución y sin quejarse.

Más allá de la reivindicación de género, que lógicamente está presente en todas sus historias, lo que les aporta una encantadora naturalidad es su carácter radicalmente individual. Admiramos a Katia Krafft no por ser la primera vulcanóloga si no por su incuestionable determinación. Nada consiguió apartarla de su pasión, el estudio de los volcanes. Y al final acabó ardiendo en las llamas de su insaciable voluntad investigadora.
Valerosas 2- de Penelope Bagieu - biografías de mujeres comic edita Dibbuks
O Hedy Lamarr, una de las más conocidas. Su desnudo en la película “Éxtasis” ha sido muy comentado. Pero Bagieu consigue trascender el mito de la estrella de Hollywood para explicarnos a la inventora y a la mujer de múltiples intereses que fue Lamarr. Otra vida apasionante es la de Frances Glessner Lee, a quien supongo que CSI rinde homenaje con su asesino miniaturista. Resulta que esta señora es como quien dice la madre de la actual medicina forense. Pasó de realizar miniaturas por placer a confeccionar minuciosas reconstrucciones de la escena del crimen. Maquetas que luego servían para entrenar a los futuros investigadores. Sorprende que tras su muerte Harvard clausurara el departamento forense arrojando todo su trabajo a la basura, literalmente.

Me gusta especialmente la voluntad de Bagieu de reforzar el carácter alentador de sus argumentos. No faltan anécdotas en las que los hombres quedamos como capullos integrales, impidiendo de forma reiterada los avances de mujeres con talento. Pero la autora no se enfanga en eso. Por ejemplo, en el caso de Cheril Brydges se indica que su padrastro abusó de ella en su infancia. Y que empezó a correr para dejar atrás esas situaciones. Con el tiempo correr acabó siendo su forma de demostrarse a sí misma y a los demás que era mejor de lo que le habían dicho. En los juegos olímpicos de Munich, en 1972, no la dejan competir “porque las mujeres no pueden correr largas distancias”. Pero en 2008 su hija Shalane gana el bronce en Pekín. Abundan los ejemplos de señoras a las que alguien (su jefe, su padre, su marido) les dice que no puede ser, que es imposible. Y que a base de decisión y pura fuerza de voluntad convierten esa negación en un trampolín, le dan la vuelta alcanzando finalmente sus metas.

Un último apunte: las mujeres son vanguardia. De la Guggenheim a Jemison, la primera astronauta negra, pasando por Betty Davis y tantas otras, las protagonistas de Valerosas demuestran que el género no les impide situarse en puestos adelantados, abriendo nuevos caminos y tolerando situaciones incómodas, con la mirada puesta en unas metas a priori inaccesibles. No para estas señoras. Sumen a unos guiones trepidantes e informativos un dibujo pleno de fuerza y expresividad y un color encantador y el resultado es un tebeo para no perderse.
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viernes, 17 de noviembre de 2017

EL LARGO Y TORTUOSO CAMINO de PELLEJERO y CHRISTOPHER

El largo y tortuoso camino" de Pellejero y Christopher
Astiberri. Bilbao, 2017.
184 páginas, 28 euros.

EN BUSCA DEL PADRE

Que Pellejero publique siempre es una buena noticia. Por muy flojo que sea el guionista que le acompaña él invariablemente ofrece un extra de elegancia y delicadeza con su dibujo. Hasta cuando se embarca con Corto Maltés.


Confesaba el dibujante en el pasado Comic Nostrum que hacerse cargo del personaje de Hugo Pratt había supuesto un punto de inflexión en su carrera. Acostumbrado a tiradas más bien flacas, con Corto los números se disparaban. Me alegro por él, creo que es uno de los grandes y a pesar de que imita casi al pie de la letra los formalismos de Pratt, todavía notamos cómo mejora los fondos y cómo en ocasiones permite que su dibujo aflore con toda su personalidad.

Equatoria -  Corto Maltés de Pellejero y Díaz Canales
Lamentablemente Díaz Canales también mimetiza las tortuosas estructuras argumentales originales, así que en esta nueva entrega, Equatoria, salimos de Venecia, pasamos por Alejandría, nos adentramos en África, pero todo acaba pareciendo lo mismo, con la actitud displicente y sabihonda del protagonista presidiendo el relato y distanciándonos con su cinismo. Admito los esfuerzos del guionista por insuflar nueva vida a una saga que ha envejecido muy mal, sus denuncias de la esclavitud y el ingenio con el que presenta a algunos de los comparsas históricos como Churchill, por el que no parece sentir muchas simpatías. Incluso reconozco que ciertos secundarios son interesantes, como el enfermo y debilitado oficial colonial, que parece extraído de una novela de Conrad. Creo que entre Díaz Canales y Pellejero construyen el mejor Corto posible. Pero aun así… (disculpen el casi inevitable chiste malo) se me hace demasiado largo.

Su colaboración con el escritor francés Christopher, es más entretenida. De nuevo, el trabajo del dibujante es impecable. Vuelve a la línea gruesa que ha estado desarrollando en los últimos años y que tenía arrinconada en Corto. Y a una gama de color contenida que realza la diferencia entre las escenas situadas en el presente y las que pertenecen al pasado. Conviene aclarar que le acompañan en el dibujo algunos colaboradores, a quienes cita en los agradecimientos. También menciona a su hija en el álbum del maltés, por ayudarle con los colores. Conviene recordar que Sonia, que firma sus propios trabajos como Sasa, presentó recientemente su primer álbum como dibujante. Lamentablemente el más bien pobre guión oscurecía sus posibles virtudes gráficas.

El largo y tortuoso camino" de Pellejero y Christopher,
El largo y tortuoso camino comienza como una típica reivindicación del padre roquero, recientemente fallecido. Su hijo pequeño burgués se ve obligado a cumplir sus últimos deseos: transportar sus cenizas en una vieja furgoneta hasta la isla de Wight. El progenitor había estado allí durante el mítico concierto de 1970 y urgía a su hijo a repetir el mismo trayecto iniciático. Por el camino se topa con tres colegas de su padre, que parecen una actualización de los Freak Brothers. Ellos van descubriendo los misterios de la vida y del rocanrol al aburrido protagonista y tal parece que al final se transformará en un tipo enrollado como dios manda. Con un poco de suerte se reconciliará con su hijo, un rebelde al que le gusta plantar y consumir maría, y repudiará a la plasta de su mujer, una frustrada que ya no le quiere.

En realidad pasa un poco de todo eso y mucho más. Se desvelan tantos secretos relativos al padre como verdades descubre el hijo. Al final se aclaran muchos malentendidos y todo queda unificado por el agradable dibujo de Pellejero, que no falla a la hora de encajar un bonito paisaje o crear una bella mujer. No hay apenas ajustes de cuentas en un relato que insiste en los errores que cometemos una generación tras otra. Sobre todo con los hijos, platos rotos en medio de conflictos que los pequeños no alcanzan a comprender. En gran medida esa voluntad de encajar las piezas de rompecabezas incompletos, por parte de adultos que cargan con penas de la infancia, es lo que preside este largo trayecto. A veces, y esto sería un poco la conclusión, los errores pueden enmendarse.

Es un trabajo agridulce e irregular, con los sueños de juventud como punto de partida. Sueños que a veces se desvían en direcciones insospechadas. Pero como también dirían los Beatles “todo lo que necesitas es amor”. ¡Oh, yeah, beibi!

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viernes, 10 de noviembre de 2017

LAMIA de RAYCO PULIDO PREMIO NACIONAL DE COMIC 17

LAMIA de Rayco Pulido, Premio Nacional de Cómic de 2017 en España; edita Astiberri
Astiberri. Bilbao, 2016.
88 páginas, 16 euros.

ELOGIO DE LA VIOLENCIA


Lo reconozco: antes de que le dieran el premio Nacional de este año no había sido consciente de este tebeo. Me lo compré con escasas esperanzas. Las comisiones que otorgan esos galardones no destacan por su amor a los comics.


Me equivocaba a medias. Yo creo que en el año en que se publicaron álbumes como el último de Rocco Vargas, o la segunda parte de la epopeya revolucionaria de Zapico y, si me apuran, algunos de los tebeos de horror de El Torres, señalar Lamia como mejor obra es cuanto menos discutible.

Algunos de los ejemplos citados alcanzan la categoría de obras maestras o de trabajos con destellos de genialidad. La obra de Rayco es, como mucho, interesante. ¿Qué marca entonces la diferencia? Un valor tan inestable como irritante. Los comics de Torres o Zapico pueden considerarse de género (histórico o de fantasía), son trabajos con una clara voluntad clásica: contar una historia de la mejor forma posible. La obra premiada pretende justo lo contrario y por eso excita al sesudo jurado: usar el relato como mera excusa para un discurso formal pretendidamente innovador. También para soltar una diatriba ideológica supuestamente rompedora. Ni lo uno ni lo otro, en realidad.

Lamia parte de una estructura de thriller, con un asesino en serie como elemento central. Sobre esa capa negra se superponen otras, derivadas de la época en que se enmarca, una posguerra en la que el consultorio de Elena Francis ocultaba numerosos casos de violencia doméstica, aconsejando a las víctimas que se aguantaran. Aunque el conocido show radiofónico arrancó en el 47 y la acción del comic transcurre en el 43, es perfectamente reconocible. En ese programa trabaja la protagonista, una extraña mujer que se pasea fingiendo un embarazo inexistente. El dibujo remite a una sencillez propia de los años veinte, del primer Tintín o de algunos colaboradores del TBO. Esa aproximación tan fuera de la actualidad le da un toque irresistiblemente moderno. Más cuando a la limpieza de su muy contrastado blanco y negro se suma una estructura de página que llama la atención por su ritmo y variedad. Las figuras son un poco rígidas pero su simplificación geométrica es encantadora.

LAMIA de Rayco Pulido, Premio Nacional de Cómic de 2017 en España; edita Astiberri
Tampoco está mal el desarrollo del argumento. Pronto se nos descubre que esa falsa madre es la verdadera asesina y solo resta explicar el porqué de sus actos. Aquí es donde todas las costuras de la historia empiezan a deshilacharse. Comparto la necesidad de recordar un periodo especialmente oscuro, como fue el de la posguerra, con unos niveles de represión sexual y de control de las costumbres por parte de la iglesia católica, difíciles de igualar. Así me lo han contado todos los que lo vivieron. Y algo de eso aparece en Lamia: las penalidades de unos homosexuales siempre ocultos, los sufrimientos de señoras casadas vapuleadas por unos maridos brutos como gorilas, curas con todos los vicios mundanos y policías corruptos y peores que los criminales. En fin, lo que esperamos de una buena serie negra, que actúe como reflejo de la sociedad que se desea criticar. El problema es cuándo se justifica lo mismo que se está cuestionando, en una curiosa vuelta de tuerca digo yo que posmoderna.

El otro día asistí a un aquelarre neo-feminista. En plena mesa redonda una de las ponentes declaró que la única respuesta a la violencia machista era la reorganización de las mujeres su (sic) “empoderamiento” y devolver a los hombres esa violencia que ellos aplicaban a las mujeres. Daba miedo. No quiero decir miedo físico ya que la doctora y master del universo que pronunció aquel alegato parecía una niña de doce años. Daban miedo las bobadas que se dijeron, por parte de unas personas que en pocos años estarán mandando en sus universidades correspondientes. Esta es un poco la sensación que se desprende de Lamia. Al final los horrendos crímenes que comete quedan sin castigo, pone una bomba en la emisora y se larga tan fresca. “Libertad de explosión”. O de cómo enfatizando la violencia de un lado se justifica la respuesta violenta del otro. Una es obscena y despreciable, la otra justa y hasta divertida. Ese empieza a ser el discurso dominante. No es nuevo. Al contrario, el ojo por ojo es viejo como el diablo. Y sus consecuencias muy conocidas… Leer más...

viernes, 3 de noviembre de 2017

LLEGÓ LA PRIMAVERA de KOIKE Y KOJIMA

Llegó la primavera de Kazuo Koike y Kojima, manga samurais japon
ECC, 2016.
416 páginas, 14,95 euros.

UNA PRIMAVERA ETERNA


¡Una vez más! La pareja formada por el guionista Kazuo Koike y el dibujante Goseki Kojima vuelven a dar en el clavo con una serie fresca, al tiempo divertida y dramática, sensual y sorprendentemente despreocupada. Tiene su mérito si se recuerda que el artista falleció hace diecisiete años y que la serie original se publicó hace más de cuarenta.


Pero el tiempo parece detenerse cuando se trata de esta pareja de creadores. Kojima nació el mismo día que Tezuka. Este último bebió de la estética cartoon derivada de Disney y hoy sus trabajos tienen un aire encantadoramente anticuado. Entramos en ellos porque su narrativa es impecable pero su aspecto gráfico dista mucho de resultar actual.
Curiosamente Kojima, cuyas fuentes son anteriores, se mantiene más vivo, al menos en el terreno visual. Sus imágenes remiten siempre a una antigua sabiduría de plumilla y pincel, con un brío que ya no se encuentra. Se salta las normas respecto a la limpieza del entintado y factura unos personajes vivos y expresivos. Todo en su trazo resulta satisfactorio, cada una de sus viñetas es una incomparable lección de dibujo.

Ahora sumen a esa energía el inagotable caudal de ideas que parecen aflorar de la cabeza de Koike, vivo y supongo que en activo. Como saben, siempre que se recupera una de sus colaboraciones procuro comentarla aquí, ya que suelen merecer la pena. Nos han permitido vivir como samuráis y verdugos, ninjas y fulanas y ahora se imaginan a una especie de Quijote y Sancho a la japonesa. Al menos por el aspecto, desgarbado, anciano y altivo uno, bajito, rechoncho y algo más joven el otro. Pero ahí acaba el parecido. En lo psicológico, este “Sancho” tiende a ser más idealista y soñador que su mentor, ese “Quijote” desencantado pero todavía firme y dispuesto a vivir con dignidad sus últimos días.

Llegó la primavera de Kazuo Koike y Kojima, manga samurais
Como me hacía ver Javier Cuervo cuando comentamos esta obra, tiene un extraño planteamiento anti-japonés. Si los mismos Koike y Kojima nos habían contado en el pasado las andanzas de personajes dominados por la idea del deber, responsabilidad que les llevaba a cometer los actos más impresionantes que se puedan imaginar, aquí se parte de la premisa opuesta. Un ninja de mediana edad concluye su misión, que consistía en vigilar a la viuda de su señor, y se da cuenta de que su tarea no tenía ningún sentido y que ha malgastado su vida. Un policía de barrio comprende que sus superiores no son dignos de sus desvelos y decide dejarlo todo. Son dos perdedores que buscan darle un nuevo rumbo a unas trayectorias vitales que parecían inamovibles. Pero, al contrario, descubren que aun les queda mucho por vivir.

¿Creen que con estas premisas Koike ha escrito un relato tremendo cargado de profundas preguntas sobre el sentido de la existencia? Por un lado sí, están en lo cierto. Pero también ha construido una comedia irresistible, que se lee entre risas y que deja con ganas de más. A ese entramado de personajes que sobreviven en un mundo de pícaros, entre el arroyo y los inesperados golpes de los poderosos, los autores suman una muy sentida celebración del placer, como ya no se encuentra en los comics occidentales. El pequeñajo ninja protagonista, que es el que está más salido, devora con los ojos a unas mujeres con las que apenas ha tenido contacto a lo largo de su sacrificada existencia. Así que una buena parte de las secuencias se refieren a ese ponerse al día del infortunado doncel. El último episodio, donde se da una clase de cómo contener la eyaculación precoz practicando con las meadas, es tronchante. De nuevo lo cómico, la más pura farsa, y lo dramático se entremezclan, con increíbles consecuencias emocionales. Para no olvidar el personaje de la viuda insatisfecha, espiada primero y “seducida” después por su diminuto admirador secreto.

Este es un tebeo que se disfruta de cabo a rabo, bien escrito y mejor dibujado, una demostración de lo que el comic es capaz cuando está en las manos adecuadas. Por lo que más quieran, no se lo pierdan.

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viernes, 27 de octubre de 2017

RIUS RIP COMIC MEXICANO

Rius Mao en su tinta comic político

¡ÓRALE!
La muerte alcanzó a Eduardo Humberto del Río García el pasado ocho de agosto. Era el gran representante mexicano del humor gráfico y las reseñas escritas tras su fallecimiento lo sitúan a la altura de creadores como Quino o Mordillo. Su obra, que firmó como Rius para no avergonzar a su familia, es copiosa y alcanzó cierta popularidad por estos lares.


En documentales y prólogos él mismo se encargó de recordarnos los episodios más importantes de su biografía: su nacimiento en Zamora (México) en 1934; sus estudios en un seminario, que abandonó convertido en un ateo convencido de que una buena parte de los males de su país eran culpa de la iglesia católica; su trabajo en una funeraria, de donde lo sacó el director de una revista de humor que le vio dibujar; el iniciático viaje a Cuba, germen de sus primeros libros de divulgación; sus problemas con el gobierno y sus secuaces editoriales, que se tradujeron en la pérdida de derechos sobre sus personajes; la influencia temprana de Abel Quezada y Saul Steinberg; su militancia juvenil en el partido comunista y su posterior distanciamiento, etc.

Rius ha sido un creador complejo y lleno de matices. No puede negarse su importancia en la evolución de eso que ha venido a llamarse novela gráfica. Ya Eisner, antes de contarnos su propia vida, dedicó varias décadas de trabajo a comics divulgativos, extrañas mezclas de imagen y texto en las que largas parrafadas se aligeraban con ilustraciones y pequeñas secuencias.

manifiesto comunista de Marx Engels Rius en comic
Ese es el modelo que Rius va a adoptar en sus libros, algunos auténticos bestsellers traducidos a muchos idiomas. Entre los más conocidos su Marx para principiantes, su ABChe o su versión de El manifiesto Comunista. Curiosamente esas obras, que realmente cumplieron su labor de agitar y subvertir a los lectores de aquellos países donde se publicaron, nunca vieron la luz en los paraísos comunistas que en general el autor defendía. Según él mismo explicó, porque no se ajustaban completamente a los rígidos planteamientos doctrinarios del socialismo real. Luego volveré sobre esto.

Aquí sobre todo conocimos esos volúmenes más políticos, pero también abordó otros temas que le interesaban como el naturismo, la marihuana o el feminismo, en su peculiar Machismo, feminismo, homosexualismo.

Escribió siempre de forma llana, directa, buscando ser entendido, sencillez que él achacaba a no haber pasado por la universidad. Era muy consciente de sus responsabilidades como humorista: sus chistes no modificarían el comportamiento de los poderosos pero quizás podía ayudar a la gente a pensar, a ser más crítica.

En algunos casos sí que parece que algunos de sus lectores le hicieron caso, como el Ché, que le recibió en Cuba, o el subcomandante Marcos, que se confesó fiel seguidor de sus historietas. Aunque el Rius de los últimos años descubrió que los cambios, las mejoras, parecían no llegar nunca, más bien al contrario.

En sus series no abandonó esa voluntad pedagógica que presidía sus libros divulgativos. Pero como una parte más de unos relatos donde se nos permitía echar un vistazo a una población tan vulgar y llena de defectos como entrañable y popular, con borrachos, viejas cotillas y terratenientes chuscos y deslenguados.

Los supermachos de rius comic mexico
Sacó a sus protagonistas del contexto urbano en el que los situaban otras series humorísticas, llevándolos a un México profundo y rural tan auténtico como universal, todos podemos reconocernos e identificarnos con sus arquetipos.

Lo primero que llamaba la atención de su serie Los Supermachos (además del título, por supuesto) era el lenguaje, lleno de localismos que inevitablemente recordaban a Cantinflas. Aunque la troupe que componía esa saga se hizo muy popular, como ya he comentado Rius se vio obligado a dejarla. La editorial le impidió seguir usando los héroes que había creado.

Ni corto ni perezoso los transformó en Los Agachados y Calzonzín, el indio filosófico y protagonista, cedió su puesto a su hijo Gumaro, maestro de escuela y tan hablador como aquel. La serie acusó el personal sistema de trabajo de Rius, quien confesó que partía de una escena inicial e iba creando sus historietas sin ningún plan ni propósito, solo enlazando situaciones y dejándose llevar por los personajes. Respecto al dibujo aplicaba un procedimiento similar, con un grafismo directo y sin apenas bocetos. En ocasiones con ese método conseguía episodios tremendamente cómicos pero en otras se notaba la ausencia de una estructura dramática clara y las páginas estiraban escenas de bla-bla-bla sin demasiada comicidad.

No puedo presumir de conocer en profundidad sus sagas, que nunca se publicaron en España. Y una buena parte de sus libros sigue inédita por aquí. Lo que conocemos revela la faceta menos respetable de Rius. Sus justificaciones de la falta de libertad en los países socialistas, de las hambres en la Rusia soviética por los “errores” de unos revolucionarios llenos de buenas intenciones; a Mao, ese tipejo abominable, lo califica de “gran hombre de nuestro tiempo”; su visión de la revolución soviética y la posterior evolución de la URSS da risa y miedo a partes iguales; afirmó que no existía prostitución en los países socialistas ¡Que se lo pregunten a los cubanos! Revisar sus escritos supone enfrentarse a la catarata de mentiras de la izquierda contemporánea y todas sus contradicciones.

Rius caricatura comic
Criticó al PRI, argumentando que no se puede ser comunista y millonario, o revolucionario e institucional, pero defendió siempre el papel predominante del estado frente a los abusos y la codicia del individuo. Esto es, no aprendió nada del “ogro filántrópico” en que se convirtió la revolución mexicana, en palabras del gran Octavio Paz. La crítica se volvía despiadada en todo lo referente a los USA (el gran Satán de todo revolucionario sudamericano) en libros como Osama Tío Sam, pero al mismo tiempo muchas de las influencias que respetó y reconoció en su trabajo como humorista y dibujante venían del norte, del citado Steinberg a Groucho Marx pasando por Walt Kelly.

Supongo que su muerte es una buena ocasión para revisar su obra y comprobar que aunque tuvo un indudable talento para el humor y la creación de escenas cómicas y personajes entrañables, también se equivocó a lo grande, defendiendo posiciones que en muchos casos no ayudaron a mejorar la vida de la gente. Más bien al contrario.


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viernes, 20 de octubre de 2017

RAGNARÖK de WALT SIMONSON

Ragnarök - el señor de los muertos de Walter Simonson, edita Panini -Thor comic
PaniniComics. Barcelona, 2017.
160 páginas, 18 euros.

DE LA NADA, ALGO

Walter Simonson consiguió un lugar en todas las historias del comic tras su paso por Thor. Renovó la clásica serie de Marvel y demostró que los límites del lenguaje podían ampliarse con soluciones nuevas, originales y, sobre todo, ajustadas al tono épico de unos relatos salpicados de humor y drama.


En los últimos años, además de constantes reediciones de su héroe nórdico, se han ido publicando aleatoriamente algunas muestras de su trabajo. Su Orión nos llegó en un formato ridículamente pequeño; Elric era un poco más grande pero no lo suficiente, etc.

Ahora le ha tocado el turno a una de sus últimas obras, ese Ragnarök que a priori parece una revisión de su obra más popular. Es bastante habitual que autores que consiguen un gran éxito se pasen el resto de su carrera volviendo una y otra vez a ese triunfo inicial, sin dar de nuevo con las claves que propiciaron aquel primer bombazo.

Debo confesar que esa fue mi sensación con el primer volumen de esta nueva serie. El dibujante repitiendo formalismos que ya conocíamos, sus viñetas-página y sus viñetitas fragmentadas, todas ellas salpimentadas con sus particulares onomatopeyas. Nada nuevo bajo el sol. A ello se sumaba una pretensión algo ridícula: para que su dios vikingo no pareciera el de siempre lo convertía en un muerto viviente que deambulaba de una página a la siguiente mostrando su ausente mandíbula inferior. Pero no engañaba a nadie. Seguía siendo Thor, reconocíamos su pelazo y casi todos sus gestos. ¿A qué jugaba Simonson? Pero con el volumen dos todo cambia. Tanto que he vuelto a releer el primero para constatar cuan equivocado estaba. Nunca se fíen de un crítico, vayan a los hechos.

Ragnarök - el señor de los muertos de Walter Simonson, edita Panini -Thor
El autor vuelve a demostrarnos que es uno de los grandes. Y sí, su Ragnarök no deja de ser una relectura de su Thor para Marvel. Pero también es mucho más, empezando por la premisa de partida. Como sabemos, toda la mitología escandinava está presidida por la amenaza del gran apocalipsis final, ese Ragnarok en el que todos los dioses perecerán.

Lleva esa idea al extremo y nos narra la vida en un mundo tras el fin de todo. Todo es marrón y gris plomo, sin vida. Y eso es lo que predomina y manda: los no-muertos, los demonios, las cenizas de los dioses que fueron. En ese desolador paisaje se alza el dios de piedra, alimentado con manzanas secas por una ardilla enviada por Odín. Como podrán suponer ese dios que no es otro que Thor se alza pronto del trono en el que está encadenado. A partir de ahí todo es rocanroll.

Con insultante facilidad Simonson nos habla de familias de elfos, crea villanos dispuestos a matar a sus propias hijas, trolls negros de buen corazón, cabras mágicas, muchos zombies descerebrados, enanos ingeniosos, legiones de ardientes diablos y, por supuesto, recupera a algunos de sus viejos comparsas, de la serpiente que ya había destrozado la cara de Thor en su etapa en Marvel, a Surtur, el más poderoso de todos los demonios de fuego. En gran medida consigue insuflar vida a sus personajes gracias a la palabra.

Y no es que sus grafismos carezcan de fuerza, sigue siendo uno de los tipos más avanzados respecto al lenguaje del comic, cada una de sus páginas es una lección de cómo narrar. Pero es que además escribe muy bien, sus diálogos son siempre buenos, ingeniosos. Evita uno de los mayores peligros cuando se abordan tramas épicas, desmesuradas, como esta: nunca es pretencioso ni solemne. Cada declaración demasiado grave se compensa con una broma, con ironía. No se trata de hacer el payaso.

El fin del mundo es cosa seria y aquí se trata de cómo los vivos vuelven a ponerse al mando derrotando a las fuerzas del mal, a los que no saben querer ni se preocupan por sus semejantes. Pero no por eso vamos a ponernos pedantes. Así que cada tragedia (y abundan) se compensa con una ligereza, cada muerte con una celebración y un paso hacia adelante. Todo tiene un precio, especialmente lo que importa.

No se dejen asustar por el aparentemente desmañado dibujo. Porque lo que consigue con tan humildes componentes es muy grande. Vuelve el héroe, que está casi muerto y nunca fue muy inteligente. Pero alguien tenía que hacer el trabajo. ¡Bienvenido sea!

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viernes, 13 de octubre de 2017

KEN PARKER DE BERARDI y MILAZZO

Ken Parker de Berardi y Milazzo. edita ECC Ediciones - comic western vaqueros
ECC Ediciones. Barcelona, 2017.
200 páginas, 9,95 euros.

VUELVE PARKER


Ken Parker nació a finales de los setenta. Debía mucho a westerns como Las aventuras de Jeremiah Johnson (S. Pollack, 1972). 

Parker tenía un cierto aire a Redford y compartía con él una actitud amistosa hacia animales e indios.


Sin renunciar a unas profundas raíces clásicas, que afloran en la serie en citas evidentes a películas de Hawks o Ray entre otros, esta saga resultaba más “moderna” que otras aproximaciones europeas al género. Aunque ya Blueberry, Comanche o Jerry Springs contenían no pocos elementos de crítica y una posición pro-india evidente, Parker iba desde su primer episodio más allá.

En la serie abundaban las aventuras marcadas por una evidente preocupación ecológica. El asunto del racismo también estaba muy presente así como las mujeres, que desempeñaban con frecuencia papeles protagonistas. Preguntado el guionista al respecto su respuesta era que aparecían por la misma razón que los niños. Porque normalmente eran los más débiles y se les negaba la voz. Así que él tenía como misión contar sus historias, que habían permanecido silenciadas.

Primero, recordar que este no es el primer intento de edición de Ken Parker en España. Zinco publicó bastantes números en los ochenta pero la serie se interrumpió y luego nunca llegó a completarse. Aquella edición mantenía el formato italiano original que era pequeño pero no tanto como el actual de ECC. En todo caso la actual es mejor que la segunda edición, a cargo de Norma en 2004. Una aproximación demasiado lujosa y que no convenía al sencillo material de partida, creo yo.

Ken Parker de Berardi y Milazzo. edita ECC Ediciones - comic western vaqueros
Ken Parker es un tebeo humilde y popular y debe parecerlo. Lo de Norma también tuvo un final abrupto. Ahora se ha vuelto a la casilla de partida, lo cual resulta un tanto arriesgado. Los lectores viejos como yo esperaremos a que la colección alcance el número donde se cortó la edición de Zinco. ¿Habrá suficientes nuevos compradores como para que esta aventura editorial no se venga abajo? Tendrán que sortear algunos escollos.

Los que conocemos el material que facturaron Berardi y Milazzo podemos afirmar que merece la pena. La serie contiene algunas de las mejores historietas que se hayan dibujado (y escrito) jamás. La balada de Pat O’Shane era una obra maestra, pero no dejaba de ser un episodio más en una saga que siempre se mantuvo a gran altura. Milazzo tardó un poco en madurar. Su dibujo fue despojándose de detalles innecesarios hasta convertirse en uno de los más impresionistas y sugerentes que hemos conocido, pero le llevó un tiempo conseguirlo. Además, no siempre se encargó él de los lápices. Durante bastantes números se alternaba en la realización gráfica con otros dibujantes no tan inspirados. Como habrá podido comprobar cualquiera que haya leído las dos primeras entregas, al principio todo es un poco torpe y demasiado explícito. Pero yo les ruego que le den una oportunidad y que tengan algo de paciencia. Porque en seguida vienen episodios en los que Berardi demuestra que se cuenta entre los mejores guionistas del mundo, un humanista con un tremendo talento para construir personajes creíbles y variados.
Y Milazzo va paso a paso transitando un camino de sumas y restas que a la postre le llevaría a separarse de su colega escritor. Llegó un momento en la serie, en los episodios que nunca se publicaron aquí, que su grafismo era tan simplificado que Berardi consideró que no transmitía bien sus historias. Así que se separaron abandonando al personaje. Cada cierto tiempo se rumorea que van a volver a juntarse para facturar un último álbum de Parker. En todo caso yo aconsejaría a los de ECC que alternaran los episodios cronológicos de la serie con algunos de los álbumes especiales como Adah, una brillante historia a color inédita en España. Nos darían una alegría.
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jueves, 5 de octubre de 2017

UNA HERMANA de BASTIEN VIVES

Diábolo Ediciones. Madrid, 2017.
212 páginas, 21,95 euros.

UN VERANO
Vivès no es ningún desconocido para el lector español. Desde El gusto del cloro hasta Polina pasando por Los melones de la ira o En mis ojos, sus obras han demostrado que es tan versátil como sutil y sorprendente.


Lo último que nos había llegado eran sus colecciones de gags, El amor, Los videojuegos, La familia y algunos otros. Con pequeñas historias nos demostraba la velocidad de su trazo digital, lo innecesario que resulta repetir un dibujo si el mismo sirve una viñeta tras otra y, sobre todo, lo explosivo de su humor. Vivès puede ser irrespetuoso y salvaje si con ello consigue un buen chiste. También profundo y delicado como demostró con creces en Polina, hasta ahora su obra maestra.

Yo lo cuento entre los autores actuales más interesantes, hasta cuando se equivoca me gusta. Es moderno en el mejor sentido de la palabra, sus personajes son realmente nuestros contemporáneos, parece tener una ventanita desde la que se asoma a las neuras y fascinaciones de los adolescentes y sus movedizos intereses.
Y luego nos lo cuenta con precisión mediante un dibujo seco y despojado. Entiendo que a quien le guste el barroquismo y el detalle desprecie la labor de Vivès. Pero a mí me fascina cómo elimina de sus planchas lo que no es esencial para su relato, las vacía y se queda tan solo con breves fragmentos de escenario, pocos grises, algunas miradas, bocas que se abren…

Una hermana es una obra mayor, lo mejor que he leído en mucho tiempo. Es también un clásico instantáneo en tanto aborda un tema viejo como la humanidad, nos suena y parece nuevo al tiempo. Me refiero al primer amor, ese cuelgue de verano por una persona a la que de repente miramos como si no existiera nadie más en el mundo. Esa atracción absoluta suele venir acompañada de otros síntomas, no siempre agradables.

Vivès los repasa, empezando por la violencia que protagoniza una de las primeras escenas. Violencia ante la que el adolescente protagonista apenas sabe cómo reaccionar y que flota como un regusto amargo como fondo de toda la narración. Lo peor puede ocurrir en cualquier momento. La amiga de la familia que pasa en casa del muchacho ese verano despierta en él una irresistible atracción sexual, pero al mismo tiempo los peligros que deben sortearse son muchos, empezando por el inevitable miedo a hacer el ridículo. O la presencia de los otros, chicos mayores que ya conocen las claves de lo que debe hacerse. Entre dudas y torpezas y aguijoneado por un maravilloso y realista hermano menor, el protagonista va descubriendo un universo femenino tan hermoso como perturbador. El guión de Vivès es formidable, tanto como la sutileza de su dibujo. No hay mojigatería en él y los niños no se dan solo besitos cuando tienen oportunidad de avanzar posiciones. Pero ningún toqueteo parece vulgar o fuera de tono gracias al refinado trabajo gráfico. Al contrario, sus personajes se mantienen elegantes y contenidos, los acercamientos son siempre emocionales.


Al fin y al cabo hablamos de sentimientos. En un momento en que Internet pone al alcance de nuestro ojo los mayores excesos corporales o sexuales, recobrar las claves sentimentales que se esconden detrás de ese primer amor es una tarea al alcance de pocos. Vivès sale muy bien librado de este empeño. Acompañamos a su pequeño héroe, compartimos su enamoramiento, miramos ese pecho por un instante, esas nalgas, y al mismo tiempo se habla, se comparten secretos en voz baja. Es una delicadísima puerta que se abre a una madurez todavía lejana. Fascina pero también aterra. Todos hemos pasado por lo mismo y Vivès nos permite recordarlo y volver a sentirlo. No se lo pierdan.

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viernes, 29 de septiembre de 2017

COMIC VALERIAN Y SU ADAPTACIÓN A PELÍCULA

Valerian agente espacio temporal de Mezieres y Christin
P. Christin y J. C. Mezieres
Valerian. El embajador de las sombras.
Norma Editorial. Barcelona, 2008.
178 páginas, 27 euros.

UN VALERIAN MUY POCO CHIC


El estreno de la adaptación cinematográfica de Valerian, la veterana serie francesa de ciencia-ficción, puede favorecer su descubrimiento por parte de algunos lectores. Ojala sea así, ya que es una saga con algunos componentes muy recomendables.


Vaya por delante que es irregular, no todos sus episodios alcanzan la misma altura. Pero cuando a Christin no le da por ponerse trascendente con los vaivenes del espacio-tiempo y, simplemente, se entrega a la aventura y deja que sus personajes discutan y diviertan al lector, todo es maravilloso. Porque la visualización corre a cargo de uno de los grandes.


Mezieres fue compañero de clase de Moebius, ante cuyo talento confesaba sentirse atemorizado. Superó esa parálisis juvenil y con el tiempo igualó al genio en el diseño de razas y seres extraterrestres, con la coherencia de sus máquinas intergalácticas y la solidez de sus arquitecturas alienígenas. Mezieres lo ha soñado todo y lo ha dibujado todo. Aquí Gimenez lo miró para hacer la maravillosa serie Dani Futuro y no cabe duda de que Lucas también le echó un vistazo antes de empezar a imaginar las criaturas que poblaban su Star Wars.

Otro de sus lectores fue Luc Besson, que lo contrató para diseñar la escenografía de su Quinto Elemento. De hecho el taxi volador que conducía Bruce Willis salió de otro álbum de Valerian, Los círculos del poder. Pero aunque el dibujante le instaba a que adaptara directamente el comic, el director consideró que técnicamente no estaba preparado para hacerlo bien. Años más tarde Besson colaboró en las secuencias de Avatar que se produjeron en Francia. Fue entonces cuando pensó que ya había llegado su momento.


Valerian, la película, ha llegado a ser la más cara del cine europeo ¡de todos los tiempos! En el pasado Salón de Angulema pudimos disfrutar con una expo donde por un lado colgaban las espléndidas páginas originales de Mezieres y por el otro algunos de los objetos y diseños de escenarios para la película. Todo muy espectacular, aunque algunos trajes llamaban sobremanera la atención.


El comic tiene una riqueza visual impresionante y hay que reconocerle al cineasta su voluntad de trasladar a imágenes en movimiento esa exuberancia gráfica, ese despliegue de la imaginación capaz de abarcar incontables especies y sus hábitats. En ese sentido la experiencia cinematográfica es muy satisfactoria y casi embriagadora. Hay momentos en que tal parece que las viñetas de Mezieres han cobrado vida.

Valerian agente espacio temporal" de Mezieres y Christin comic ciencia ficción
Los problemas empiezan en el reparto. La Delevingne se empeña en ponerse seria y tener “actitud” y lo único que consigue es pasearse todo el metraje con el ceño fruncido y recordarnos a un secundario de Zoolander. Posar no es actuar.

En cuanto al jovencito que hace de Valerian la verdad es que no tiene la ternura que esperaríamos del protagonista, una parodia del héroe clásico que nos conquista por su buen humor. La compleja relación que Christin establece entre la pareja protagonista se diluye en la película, queda reducida a una guerra de sexos con muy pocos matices y que no despierta nuestra simpatía.

En general la película adapta un episodio, El embajador de las sombras, tomándose muchas licencias. Algunas para bien, como el excelente prólogo en el que se nos narra el origen de ese punto central a partir de la estación espacial. Otras para mal, como cuando niega todo protagonismo al bichito que caga dinero. En el original es un animalito encantador y lleno de personalidad y todo eso se sacrifica. En cambio los carismáticos Shinguz están muy bien tratados.

En el terreno de qué hace cada protagonista llama la atención que alguien como Besson, con películas llenas de heroínas fuertes y decididas, aparte aquí a su Laury cada vez que empieza la acción. Es siempre Valerian el que saca la espada o la pistola y se deshace de cientos de malos, mientras su chica lo contempla admirada. Algo que hará rechinar los dientes a cualquier lector de la serie ya que es ella la que en muchas ocasiones le saca las castañas del fuego a su hombre.

Otro pasaje que se modifica es el del simulador. En el comic se hacía un explícito homenaje a Parrish. En el film se deja en manos de Rihanna y lo cierto es que la secuencia es muy entretenida. Por supuesto los aficionados se han quejado de los parecidos con Avatar, donde como ya he comentado Besson participó. Se parecen tanto como la obra de Cameron a algunos westerns clásicos. No es la primera vez que se denuncia la destrucción de una cultura indígena y el tema no puede estar más de moda. Mi consideración sería más bien que en el original no era exactamente así y no creo que el cambio mejore el argumento de Christin.

En definitiva: el tebeo era mejor. Pero, en la medida en que se ha conseguido trasladar parte de la grandeza visual del comic a la pantalla, no creo que se arrepientan si ven la peli.
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jueves, 21 de septiembre de 2017

WEIRD TALES Y EL PULP DE FANTASÍA Y TERROR

"Weird Tales y el pulp de fantasía y terror" de Javier Jiménez Barco
Javier Jiménez Barco
La hermandad del enmascarado. Bilbao-Madrid, 2017.
193 páginas, 19 euros.


TODOS LOS HORRORES
Esta semana comento un libro que no trata específicamente de comics pero sí del lugar donde se publicaron muchas fantasías posteriormente adaptadas a las viñetas, prácticamente la madre de todos los horrores y terrores modernos: Weird Tales.


Nombrar esta publicación supone evocar de inmediato a R. E. Howard y H. P. Lovecraft, dos de sus más insignes colaboradores, que murieron en 1936 y 1937 respectivamente. Howard tenía treinta años y Lovecraft cuarenta. Aunque el texto no se centra exclusivamente en sus obras sí que las menciona con el detenimiento y la atención que se merecen. Por supuesto habla de otros muchos creadores, de E. Hoffman Price a Clarck Ashton Smith pasando por Robert Bloch o Catherine Lucille Moore. Todo lo que cuenta es tan interesante que es difícil elegir por dónde comenzar.

Primero, señalar que este volumen es una agradable rareza. Su autor no teme expresar las opiniones más personales y aunque todos sus argumentos vienen apoyados por una sólida argumentación y un conocimiento profundo de lo tratado, resulta muy refrescante comprobar que todavía quedan críticos que no se la cogen con papel de liar y transitan las sendas que les dictan su sentido común y sus pasiones, sin seguir los dictados de nadie. En ese sentido se hacen constantemente afirmaciones poco habituales y que desafían con agradable firmeza algunos de los tópicos más establecidos.

Segundo, agradecer lo profusamente ilustrado que está el libro. Del abundante conjunto de imágenes se deduce que, salvo notables excepciones, la parte gráfica no era lo más sobresaliente de la publicación. Aunque obviamente siempre es un placer contemplar las creaciones de Allen St. John, Hannes Bok o de Virgil Finlay, así como descubrir autores de los que apenas se tienen referencias.

"Weird Tales y el pulp de fantasía y terror" de Javier Jiménez Barco
En el campo de las pegas debe anotarse que las ilustraciones no vienen acompañadas por pies, lo que dificulta su identificación. En los textos también se aprecia que estamos ante un trabajo “de aficionados”. Abundan las erratas tontas que una corrección algo más profesional podía haber evitado.

Si no lo he entendido mal el libro surge de una revista, Barsoon, y no hace sino recopilar y engordar artículos previos sobre la mítica Weird Tales, que quedan así agrupados formando un conjunto coherente. Benditos sean estos errores si nos permiten disfrutar de un trabajo que difícilmente habría pasado los filtros de una editorial “normal”.

Mención aparte para Barsoon, título que hace referencia a otro de los reyes de la fantasía, E. R. Burroughs, tipo al que normalmente asociamos con Tarzán y poco más. En realidad es uno de los grandes padres de la moderna ciencia-ficción y un competidor serio para todos los que a principios de siglo querían escribir relatos de aventuras y fantasía. Una lástima que la espléndida biografía de Lupoff (Master of Adventure. The Worlds of Edgar Rice Burroughs) siga inédita por aquí. A ver si alguien se anima a traducirla porque es un trabajo excelente.

"Weird Tales y el pulp de fantasía y terror" de Javier Jiménez Barco
Como la obra que nos ocupa. Jiménez Barco no presta solo atención a Weird Tales, también a su contexto y su competencia y pega un buen repaso a todas las revistas que publicaban relatos de género similares y las razones de sus éxitos y fracasos. Mezcla muy bien la pura crítica literaria, comentando las historias que iban apareciendo en Weird Tales, con los incidentes de corte económico o social. Nos habla de los diversos editores y sus dificultades económicas y de las estrategias para mantenerse un mes más en los quioscos. De su forma de seleccionar las historias y de su relación con los autores, de los bailes de géneros y de la construcción de esos arquetipos que hoy en día asociamos con Lovecratf (el horror cósmico) y Howard respectivamente (la espada y brujería). Comprobamos que no estaban tan alejados de ciertos cuentos de miedo tradicionales o de otros géneros como la aventura histórica, el policiaco o el western.

Se nos descubren autores y autoras, en algunos casos con comentarios de una sutileza que no evita la firmeza de lo dicho. Como cuando menciona la tan comentada muerte de Howard tras el fallecimiento de su madre. Frente a los delirios edípicos a los que se han entregado otros críticos, el autor corta por lo sano y recuerda los esfuerzos que Howard dedicó al cuidado de su madre y los años terribles que pasó a su lado. Esfuerzos que al final resultaron baldíos y propiciaron su suicidio. Sin rollos.

Se nos ofrecen infinidad de detalles sobre algo que fue mucho más que una revista, fue el espacio en el que se permitió a un brillante puñado de jóvenes crear nuevas realidades, algunas eran terribles y otras fascinantes, todas ellas atraparon nuestra imaginación y la de posteriores escritores y dibujantes que a día de hoy siguen soñando con los monstruos y las geografías que ellos vislumbraron. La verdad, uno acaba este volumen con ganas de saber más, de leer más, algo no tan habitual. No se lo pierdan, lo disfrutarán.

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viernes, 15 de septiembre de 2017

DJINN 13. KIM NELSON de DUFAUX y MIRALLES

Djinn 13, Kim Nelson de Dufaux y Miralles; edita Norma Editorial
Norma editorial. Barcelona, 2017.
54 páginas, 12 euros.

LA PERLA NEGRA
Trece años han necesitado Ana Miralles y Jean Dufaux hasta concluir la saga Djinn, a razón de tomo por año. El éxito artístico de la dibujante es innegable. Lo del guión es algo más difícil de explicar.


Vaya por delante que la razón para seguir esta serie es el trabajo de la española. Aunque Djinn supuso su salto a una carrera internacional, al emparejarse con un guionista del prestigio de Dufaux, la sensación al final es que ha hecho un largo camino para acabar en el mismo sitio.

Las aventuras erótico-políticas de su Jade y compañía no están tan lejos del sicalíptico tebeo que firmó con su marido Emilio Ruiz en el lejano año 1990. Primero en versión original, en riguroso blanco y negro y más tarde a todo color, El brillo de una mirada descubría a una autora poderosa que no temía dibujar chicas guapas en situaciones excitantes. La cosa se puso más seria con Eva Medusa, dos álbumes escritos por el gran Antonio Segura que acabaron de ponerla en el mapa. Firmaron un tercero que yo prefiero olvidar. Trataba sobre una mujer-diosa, una chica perseguida por una maldición, una devoradora de hombres al tiempo que desdichada e inocente muchachita. Miralles y Segura transitaban con seguridad algunos arquetipos que flotan por nuestra psique colectiva, especialmente los que se refieren a esas edades inciertas en las que el sexo resulta tan atractivo como misterioso y terrible.


Ana Miralles sur la couverture Djinn 12 from Emilio Ruiz Zavala on Vimeo.

Medusa fue un trabajo brillante que le permitió saltar al mercado franco-belga. Ahí lleva instalada más de una década, con tiradas de miles de ejemplares, ediciones especiales y todas esas ventajas que otorga trabajar con las grandes compañías en productos que se comercializan bien.

Con el tiempo el arte de Ana ha madurado y mejorado y está ahora a la altura de los mejores dibujantes del mundo. Nada se le resiste. Sus personajes tienen fuerza y expresividad, actúan bien y son elegantes y atractivos, ellos y ellas. Sus fondos son precisos y se ajustan a la narración. Puede detallar ciudades o junglas pero solo si el relato así lo precisa. Su color es sensacional, un aspecto muy importante en una trama como la de Djinn, donde las sensaciones son cruciales. En muchos casos el lector participa de lo narrado gracias a la sabiduría cromática desplegada por Ana. Es una virtuosa del color y da gusto apreciar las texturas que consigue con sus acuarelas en estos tiempos de frialdad digital. El erotismo en sus manos es siempre elegante, sofisticado. El mínimo gesto, como esa viñeta en la que Kim se desprende de su ropa interior, está resuelto con una sutileza encantadora. Y por supuesta su presencia asegura que ninguna de las féminas de sus historias haga el canelo. Miralles es una profesional, compitiendo en un nivel muy alto, no está para tonterías. No necesita reivindicar nada, su trabajo y sus personajes lo hacen por ella.

Djinn 13, Kim Nelson de Dufaux y Miralles; edita Norma Editorial Viñeta
Lo de Dufaux es algo más complicado. Su carrera para mí es un misterio. Aquí lo conocimos con Jessica Blandy, donde otra mujer era la protagonista. Era una serie negra en la que podía pasar casi de todo y la heroína era sometida a unas experiencias muy poco habituales en el tebeo europeo. Los guiones eran convincentes, duros e innovadores. Pero luego Dufaux fue difuminándose y convirtiéndose en otro. En mi opinión, más similar a Cothias, ambos circulaban por lo que podría denominarse “la senda de la crueldad”.

Como es sabido en la última mitad del siglo XX los comics franco belgas abandonaron progresivamente la orientación judeocristiana y bienintencionada que había sido tradicional hasta entonces. La nueva generación de autores deseaba reflejar los cambios que se estaban produciendo en la sociedad. Así que muchos guionistas se pusieron a contar historias en las que la idea convencional del bien y del mal quedaba desenfocada, si no refutada completamente. La violencia, la ambición y otras pasiones se adueñaban de unos protagonistas que así se sentían más humanos. Hubo por supuesto otras voces y otras plumas, como Van Hamme que demostró en Thorgal y otras series que el héroe clásico seguía siendo apreciado por las masas. Pero había un mercado para esas historias sin barreras morales y Dufaux parecía sentirse a gusto ahí.

Djinn 13, Kim Nelson de Dufaux y Miralles; edita Norma Editorial comic
El gran problema con este tipo de relato es que se pierde el conflicto. Si el malo y el bueno desean lo mismo y se comportan de la misma sanguinaria manera ¿cuál es la diferencia? En muchos casos resulta demasiado sutil para apreciarla. Y eso pasa en Djinn constantemente. Con todo, no dudo que Dufaux intenta construir un artefacto complejo, empezando por la estructura temporal. Como se sabe, la saga trabaja en dos tiempos, uno pasado donde habita Jade y otro presente, protagonizado por Kim, su ¿nieta? Mientras la descendiente iba descubriendo aspectos de la vida de su extraña abuela, se nos contaban las andanzas pasadas de ese ser mitad mujer, mitad diosa. No solo eso, la saga se dividió en tres ciclos: el primero en Turquía, el segundo en África y el tercero en la India. Pero resulta que los sucesos indios son anteriores a los de África. De manera que mientras leíamos el ciclo africano se adelantaban aspectos que luego descubrimos en los volúmenes indios. Al final se dan muchas explicaciones pero lo cierto es que la estructura temporal acababa siendo un poco mareante.

Dufaux y Miralles han decidido interrumpir su colaboración, aunque las últimas páginas parecen anunciar una posible continuación, quizás con otro tono. Ahora ha llegado el momento de releer toda la historia con calma y considerar si, más allá de los sugerentes dibujos, hay una verdadera reflexión sobre los juegos de poder y placer o la cosa se acerca más a la tomadura de pelo.


Djinn T12 - Un Honneur Retrouvé - Pl 37 from Emilio Ruiz Zavala on Vimeo.
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viernes, 8 de septiembre de 2017

MARXISMO EN COMIC

EL IMPERIO DEL MAL


Los ensayos desarrollados en formato de comic funcionan sorprendentemente bien. Todos recordamos con cariño la serie “Para principiantes”, en la que apareció el Kafka de Crumb. Ahora, empleando aquella misma fórmula, se nos explica en qué consiste el Marxismo.


Marxismo una guía ilustrada de Woodfin y Zarate - comic marxismo comunismo edita Tecnos
Rupert Woodfin y Oscar Zarate
Marxismo, una guía ilustrada.
Tecnos, 2017.
192 páginas, 12 euros.

La serie “For Beginners”, ahora transformada en “Introducing” mantiene su voluntad de abordar asuntos complejos ilustrándolos con imágenes sencillas y habitualmente repetitivas. Los resultados, desde un punto de vista pedagógico, son excelentes.

Gracias a esta serie he podido asomarme al campo de la cuántica o a las teorías de Marcuse o Lacan. Los dibujantes eran de una calidad variable y ninguno se acercó al nivel alcanzado por Crumb. Pero la media era correcta y todos se esforzaban por ayudar a la narración, lo cual es de agradecer. Otra cuestión muy diferente eran los textos. Había ensayos realmente críticos y nada complacientes, al lado de hagiografías empeñadas en ocultar la sangrienta verdad.

Marxismo. Una guía ilustrada dedica una buena parte de sus páginas a la obra de Marx, como era de esperar. He estado a punto de entender todo eso de la mercancía y la plusvalía. A los seguidores del alemán les resultará especialmente gratificante esa enumeración de puntos de El manifiesto Comunista con la que comienza el libro:
“1. La abolición de la propiedad de la tierra y la aplicación de todas las rentas sobre ella a proyectos de carácter público.
2. Unos impuestos sobre la renta fuertes y progresivos o graduales.
3. La abolición de los derechos sobre la herencia”. Etc.
En estos días en que las abuelas salen a la calle para protestar contra el impuesto de transmisiones, provoca un escalofrío comprobar cómo han calado las intenciones de Marx en el ánimo de nuestros gobernantes.

"Marxismo una guía ilustrada" de Woodfin y Zarate, edita Tecnos
Se cita una vez Sobre la cuestión judía y luego se pasa a hablar de Lenin y sus mariachis. Se establece una adecuada comparación entre Stalin y Hitler, dos enfermos que se admiraban mutuamente. Y se desmonta el mito del revolucionario bueno y el malo. Con sus matices, Stalin no fue un error del sistema sino la continuación lógica de la línea política marcada por Lenin. Las siguientes encarnaciones del marxismo no fueron mejores: Mao, Fidel, Ho Chi Minh… Marxismo y democracia han demostrado su incompatibilidad a lo largo de los años.

Gramsci señala el paso de un supuesto cientificismo concentrado en la economía a un marxismo pendiente de lo ideológico. Si las masas están alienadas y no se dedican a acabar con el capitalismo, es porque han sido manipuladas desde el orden familiar-cultural. Así que el cambio debe producirse en ese nivel super-estructural.

El libro repasa con detenimiento las últimas revisiones del marxismo, incluyendo a Derrida, con sus Espectros de Marx. Se nos da a entender que Derrida de alguna manera justificaría los errores marxistas, pero mi asesor personal en filosofía me asegura que eso no es del todo así. El libro funciona al no evitarse ningún dato incómodo y ofrecer un panorama completo del marxismo, con sus profecías y fracasos. Me fascina la contra-lista que incluye al final, en la que contesta al programa del Manifiesto Comunista. No me resisto a incluir aquí algunas de esas conclusiones posmodernas: “El estado como tal es siempre peligroso y no puede proveer bienestar social efectivo; esto tan solo puede hacerse por la sociedad civil. Cualquier forma de planificación central es ineficiente y tiende a la corrupción; los mercados son el único mecanismo que permite una distribución justa. La aproximación de la vieja izquierda a la política siempre termina en regímenes autoritarios que aplastan a la sociedad civil”. Etc.


Viuda Negra la más buscada de SHIELD, de Waid, Samnee y Wilson
Waid, Samnee y Wilson
Viuda Negra
Panini Comics, 2017.
136 páginas, 15 euros.

Si después de este repaso a los dogmas marxistas se quedan con ganas de más, mi consejo es que se sumerjan en la lectura de Viuda Negra, el último tebeo de Chris Samnee. Mark Waid escribe un guión en el que se revisan los orígenes soviéticos del famoso personaje ahora encarnado por la Johansson en la pantalla grande.

Se describe adecuadamente la crueldad del espionaje comunista en tiempos de la Guerra fría y ese oscuro pasado de la Viuda sirve como excusa para una trepidante aventura en el presente.

En realidad el guión del no-muy-interesante Waid apenas tiene importancia en una función dominada por el arrollador talento de Samnee, el dibujante más “hot” del momento. Apenas le seguí en Daredevil porque no acaba de emparejarse con un escritor que lo lleve al siguiente nivel. Pero ya está maduro para los grandes. Ennis, Millar, Kirkman, por favor, escribid algo para Samnee.

Necesitamos que su fenomenal trabajo haga brillar algún texto realmente interesante. No se lo pierdan, es buenísimo, de dibujo sintético en la línea de Mazzuchelli, Parlov y pocos más.
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jueves, 31 de agosto de 2017

LE GRAND BUSCEMA

Big John Buscena edición francesa

Nuestro catálogo sobre John Buscema ya habla francés. A la edición original de 2009, con motivo de la exposición en el Palau Solleric de Palma, le siguió la versión americana de IDW en 2012. Ahora lo acaba de publicar Urban Books en Francia. 


Mientras, IDW ha mostrado su interés en editar en los USA otro de nuestros catálogos. En cuanto a nuestra segunda nominación a los Eisner (con Ditko Unleashed), al final no pudo ser.

El libro dedicado a Herriman se hizo con el galardón. Felicitaciones a su autor, Michael Tisserand. Nosotros ya estamos pensando en el próximo proyecto, cuyas claves todavía no podemos desvelar.


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viernes, 28 de julio de 2017

WILL EISNER, MAESTRO DE LA NOVELA GRÁFICA de P. LEVITZ

Will Eisner maestro de la novela gráfica por Paul Levitz edita Norma comics
Norma editorial, 2017.
224 páginas, 45 euros.

TENEMOS UN CONTRATO


La conmemoración del nacimiento de Eisner sigue deparándonos agradables sorpresas. Paul Levitz, guionista y editor en DC, firma la mejor biografía del maestro hasta la fecha.


Después de comentar la exposición y el catálogo que se publicó con motivo del centenario del nacimiento de Eisner, pensaba que todo lo que tenía que decir sobre él se había acabado, al menos por este año. Pero el estupendo trabajo de Levitz me obliga a reincidir. No estamos ante otro artículo de compromiso sobre el padre de la novela gráfica. La aproximación de Levitz es apasionante y novedosa y todos los seguidores de Eisner la disfrutarán. Para empezar el envoltorio, una edición con lomo entelado y un formato que permite paladear como toca la frescura de los originales del maestro. En muchos casos además mostrando esas etapas consideradas comerciales y que apenas se habían vuelto a reproducir.

Si la presentación es excelente la chicha del libro se encuentra realmente en el texto de Levitz. Se nota que adora el trabajo de Eisner pero eso no le aleja en ningún momento de lo que debe guiar una investigación de estas características: la búsqueda de la verdad. Algunas verdades son incómodas. Como la de la “escena del juicio”. Los lectores de Eisner saben a qué me refiero. En El soñador, el álbum donde cuenta sus inicios en el medio, el artista explicaba cómo un editor sin escrúpulos le había encargado una copia de Superman. Cuando fueron denunciados y llevados a juicio el testimonio del dibujante resultó crucial. Si admitía que el editor le había presionado para que copiara el superhéroe original, perdería un jugoso contrato. Eisner se autorretrataba como alguien incapaz de mentir, delatando al editor y perdiendo todo el dinero que aquel le debía. Levitz acude a las actas originales del juicio y lo que nos revelan es justo lo contrario. El autor apoyó a su editor pero pese a ello perdieron el litigio. El biógrafo se apresura a resaltar las bondades de Eisner y se asegura de presentar el episodio como lo que es: un hecho aislado en una vida en la que primó la honestidad profesional y una inflexible ética laboral.


Will Eisner maestro de la novela gráfica por Paul Levitz edita Norma
Levitz se ajusta a la tesis que yo he sostenido en el pasado. Que no se puede separar al Eisner creador del empresario, que uno no se entiende sin el otro. Son constantes las anécdotas que demuestran que para el dibujante la búsqueda de un reconocimiento artístico (para él y para el medio que amaba) iba de la mano del reconocimiento económico, del trato más justo posible.

El libro también explora la zona más ingrata de la vida del artista: la muerte por leucemia de su hija adolescente. Si ese pasaje empieza a ser conocido y es considerado por todos como el origen emocional de Contrato con Dios, cuyo pasaje central se dedica a un padre que viene de enterrar a su hija, menos comentadas han sido las ramificaciones y consecuencias de tan trágico hecho. Sobre todo en el otro hijo de Eisner, que quedó muy afectado psicológicamente por el fallecimiento de su hermana.

Obviamente, además de esos dramas familiares y casi privados Levitz aborda otros muchos aspectos jugosos. No menor es su disertación sobre los orígenes de la novela gráfica. Cita todos los precedentes, discute quien inventa el término y concluye con una afirmación contundente. La relevancia del papel de Eisner en todo ese asunto no debe medirse solo en términos de quién fue el primero. Hubo otros intentos antes, por supuesto. Pero Eisner, aunque Contrato con Dios no fue un gran éxito de ventas, siguió dibujando en el mismo formato: Vida en otro planeta, La Avenida Dropsie y tantas otras. Y al final triunfó. Fue su persistencia la que afianzó el fenómeno. Y eso nadie se lo puede discutir.

Un libro imprescindible para los admiradores de Eisner, entre quienes me cuento.



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