viernes, 28 de julio de 2017

WILL EISNER, MAESTRO DE LA NOVELA GRÁFICA de P. LEVITZ

Will Eisner maestro de la novela gráfica por Paul Levitz edita Norma comics
Norma editorial, 2017.
224 páginas, 45 euros.

TENEMOS UN CONTRATO


La conmemoración del nacimiento de Eisner sigue deparándonos agradables sorpresas. Paul Levitz, guionista y editor en DC, firma la mejor biografía del maestro hasta la fecha.


Después de comentar la exposición y el catálogo que se publicó con motivo del centenario del nacimiento de Eisner, pensaba que todo lo que tenía que decir sobre él se había acabado, al menos por este año. Pero el estupendo trabajo de Levitz me obliga a reincidir. No estamos ante otro artículo de compromiso sobre el padre de la novela gráfica. La aproximación de Levitz es apasionante y novedosa y todos los seguidores de Eisner la disfrutarán. Para empezar el envoltorio, una edición con lomo entelado y un formato que permite paladear como toca la frescura de los originales del maestro. En muchos casos además mostrando esas etapas consideradas comerciales y que apenas se habían vuelto a reproducir.

Si la presentación es excelente la chicha del libro se encuentra realmente en el texto de Levitz. Se nota que adora el trabajo de Eisner pero eso no le aleja en ningún momento de lo que debe guiar una investigación de estas características: la búsqueda de la verdad. Algunas verdades son incómodas. Como la de la “escena del juicio”. Los lectores de Eisner saben a qué me refiero. En El soñador, el álbum donde cuenta sus inicios en el medio, el artista explicaba cómo un editor sin escrúpulos le había encargado una copia de Superman. Cuando fueron denunciados y llevados a juicio el testimonio del dibujante resultó crucial. Si admitía que el editor le había presionado para que copiara el superhéroe original, perdería un jugoso contrato. Eisner se autorretrataba como alguien incapaz de mentir, delatando al editor y perdiendo todo el dinero que aquel le debía. Levitz acude a las actas originales del juicio y lo que nos revelan es justo lo contrario. El autor apoyó a su editor pero pese a ello perdieron el litigio. El biógrafo se apresura a resaltar las bondades de Eisner y se asegura de presentar el episodio como lo que es: un hecho aislado en una vida en la que primó la honestidad profesional y una inflexible ética laboral.


Will Eisner maestro de la novela gráfica por Paul Levitz edita Norma
Levitz se ajusta a la tesis que yo he sostenido en el pasado. Que no se puede separar al Eisner creador del empresario, que uno no se entiende sin el otro. Son constantes las anécdotas que demuestran que para el dibujante la búsqueda de un reconocimiento artístico (para él y para el medio que amaba) iba de la mano del reconocimiento económico, del trato más justo posible.

El libro también explora la zona más ingrata de la vida del artista: la muerte por leucemia de su hija adolescente. Si ese pasaje empieza a ser conocido y es considerado por todos como el origen emocional de Contrato con Dios, cuyo pasaje central se dedica a un padre que viene de enterrar a su hija, menos comentadas han sido las ramificaciones y consecuencias de tan trágico hecho. Sobre todo en el otro hijo de Eisner, que quedó muy afectado psicológicamente por el fallecimiento de su hermana.

Obviamente, además de esos dramas familiares y casi privados Levitz aborda otros muchos aspectos jugosos. No menor es su disertación sobre los orígenes de la novela gráfica. Cita todos los precedentes, discute quien inventa el término y concluye con una afirmación contundente. La relevancia del papel de Eisner en todo ese asunto no debe medirse solo en términos de quién fue el primero. Hubo otros intentos antes, por supuesto. Pero Eisner, aunque Contrato con Dios no fue un gran éxito de ventas, siguió dibujando en el mismo formato: Vida en otro planeta, La Avenida Dropsie y tantas otras. Y al final triunfó. Fue su persistencia la que afianzó el fenómeno. Y eso nadie se lo puede discutir.

Un libro imprescindible para los admiradores de Eisner, entre quienes me cuento.



Leer más...

viernes, 14 de julio de 2017

WONDER WOMAN: RENACIMIENTO

Greg Rucka, Liam Sharp, Nicola Scott y otros.
ECC, 2017
96 páginas, 8,50 euros.


NOSOTRAS
El estreno de la película dedicada a Wonder Woman ha propiciado la aparición de innumerables volúmenes dedicados al personaje. Es una ocasión tan buena como cualquier otra para tomarle el pulso a la que ha sido calificada de “primera super-heroína feminista”.


No puedo presumir de haber leído todas las aventuras de la guerrera del lazo dorado. Me fascinó la versión de George Pérez de finales de los ochenta pero desde entonces apenas le había vuelto a poner el ojo encima. Cuando Chiang la dibujó atrajo mi atención, pero lamentablemente los guiones del sobrevalorado Azzarello enseguida me hicieron desertar.

He vuelto a intentarlo con Rucka, que escribió la serie regular hasta hace pocos meses. Entre paréntesis es importante destacar la labor de ECC con los recopilatorios de personajes DC. Interesen o no los autores que publican, su tarea de recuperación es muy importante y desde aquí la aplaudo. Pero como ya hemos comentado con anterioridad, las verdaderas obras maestras no abundan, tampoco en el caso de Wonder Woman.
Rucka se hizo cargo de ella hace más de una década, incidiendo en algunas de las reivindicaciones feministas exploradas por creadores anteriores. Pero lo que cuenta no es interesante y además lo emparejaron con dibujantes sin garra. En ese sentido, cuando un grafista con más ganas como Sadowsky dibujó uno de los episodios, el del interrogatorio de “la mala”, la serie mejoró mucho. Pero el tono general era muy anodino.

El cambio más notable respecto a la etapa que en la actualidad se publica en nuestro país está precisamente en los dibujantes, un grupo encabezado por el barroco Liam Sharp que exhibe unas destrezas que yo no había percibido antes. Su denso entintado recuerda en ocasiones a Solano López, sus personajes tienen fuerza y personalidad y todo en su arte muestra al mismo tiempo un insospechado vigor y una sorprendente delicadeza, una peculiar combinación que por supuesto casa muy bien con Wonder Woman. Sumen a ello un realmente bonito y atmosférico color de Laura Martín. Sharp no está solo en esta función. Entre el plantel de dibujantes que le acompañan encargándose de otros episodios destaca Nicola Scott. Su aproximación es algo más cartoon pero este tío sabe dibujar y su entintado está lleno de sutileza. Tanto él como Sharp se aseguran de que la protagonista luzca siempre encantadora y super-atractiva. ¿El guión de Rucka? No le he leído nada tan bueno como el trabajo con el que entró en la industria, aquel gélido y sugerente Whiteout. Pero seguiremos probando a ver hacia dónde quiere ir, mientras siga en compañía de dibujantes tan capacitados.

Respecto a la peli, confieso que me entran sudores fríos ante cada nueva adaptación cinematográfica. Pienso ¿es posible que a mi me gusten estas estupideces? Al traducir o reinterpretar los mundos de fantasía de las viñetas en un entorno realista, los resultados son a menudo chirriantes, todo queda reducido a lugares comunes, polvo y ruido.
En ocasiones asistimos a momentos excepcionales, como la batalla en el aeropuerto en Captain America: Civil War, o algunas de las secuencias con hormigas de Ant-Man. Momentos en que sentimos que el director ha capturado la magia que nos fascinó en aquella primera lectura. Pero ya digo, son breves destellos entre un arsenal de efectos que nos arrancan de la butaca.
Wonder Woman tiene algo de lo uno y de lo otro. Toda la batalla final con Ares es deprimente y anticlimática, la seriedad de Robin Wright resulta impostada y colabora a que la isla de las amazonas parezca una peli de romanos pero de las que se hacían en Italia, las malas. Sin embargo, Chris Pine, al que supongo que habrán visto en su vídeo sobre “los cuatro Chris”, defiende con talento un papel muy complicado, el del querido de la diosa, y está en todas las escenas más emocionantes del film.



Y por supuesto hay que hablar de Gal Gadot. La actriz de origen israelí resulta muy verosímil en todas las escenas de acción, escenas que, a pesar del toque Snyder, que anda por ahí en la producción de la película, no son del todo insufribles. Es una auténtica diosa y exuda confianza a cada paso que da. Pero además comparte una característica con el mejor Superman que ha habido, el pobre Christopher Reeves. Ambos no solo son guapos a rabiar, sino que además transmiten muy bien una cierta inocencia, consustancial a los personajes que representan. Ella me ha recordado a las amazonas que incluía Crumb en sus historietas sobre feministas. ¿Saben a qué me refiero? Con revolucionarias como esta dan ganas de apuntarse a lo que sea. Yo también creo en el amor. En serio.


Leer más...

viernes, 7 de julio de 2017

AMERICAN JESUS de MILLAR Y GROSS

AMERICAN JESUS" de Mark Milar y Peter Gross. Edita Panini Comics religión
Panini Comics, 2017
96 páginas, 15 euros

DIME QUÉ DESEAS


Si se les escapó la primera aparición de esta serie, este bonito recopilatorio es una buena oportunidad para disfrutar con otro guión nada desdeñable de Mark Millar.


El propio autor describe en la entrevista que se incluye en el volumen qué le llevó a realizar esta obra. Millar: “La verdad es que no tengo más que buenos recuerdos de mi infancia como católico, y quería hacer un cómic sobre la fe que no tratara sobre sacerdotes que abusan de niños o de todas esas mierdas que se leen cuando los liberales escriben sobre la iglesia”. Dice más cosas, que pueden leer si así lo desean.

Antes de seguir permítanme que les recomiende Spotlight, la peli sobre curas pederastas en Boston que se estrenó el año pasado. Encuentra un afortunado equilibrio entre la denuncia de un asunto realmente horrible y que la institución eclesiástica manejó de forma desastrosa, por un lado, y el problema de la religión y la fe, por el otro. Una cinta que yo considero impensable en nuestro país, nadie aquí habría sido capaz de filmar algo tan rotundo y al mismo tiempo tan sutil y delicado. Creo que lo que Millar quiere decir es que él tiene una determinada experiencia de la fe que no ve reflejada en ninguna obra contemporánea. No que niegue unos abusos a menores que sin duda se han producido. Sí afirma que esa no es la única visión posible del catolicismo, algo en lo que estoy de acuerdo.

El guionista ha firmado no pocos relatos que han sido trasladados con éxito a la pantalla. Su Kingsman se transformó en una película tremendamente divertida y su Civil War ha tenido una traducción cinematográfica bastante aceptable. Lo peor de Kick Ass son los pasajes en que se alejaron de su historia original. En fin, Millar es un guionista de éxito y, además, de origen católico. Pero esos orígenes, como en el caso del irlandés Garth Ennis, no le impiden cargar sus relatos con abundantes dosis de irreverencia y sarcasmo. Como en el caso que nos ocupa.

AMERICAN JESUS" de Mark Milar y Peter Gross. Edita Panini Comics curas Dios
A Jodie, el protagonista, se le cae un camión encima y sobrevive. A partir de esa terrible experiencia llega a la conclusión de que es el elegido, un nuevo hijo de dios que ha venido a liberarnos del pecado. Descubre que puede realizar milagros y comienza a tener seguidores, que le adoran a la espera de un apocalipsis que parece inminente. Millar se asegura de que algunas piezas chirríen, como los padres de ese Cristo americano, una extraña pareja que parece odiarse. O el cura del pueblo, un desgraciado al que un cúmulo de sinsabores ha dejado sin fe. Así que mientras el resto del pueblo no duda en calificar a Jodie como su nuevo dios, el capellán no consigue creerse ninguno de sus trucos. De forma muy inteligente Millar juega con su puesta en escena para llevarnos a la pregunta que le interesa: ¿realmente existe Dios? Y, si así fuera, ¿por qué permanece en silencio?, ¿por qué permite el triunfo del mal?

Toda la serie está cargada de buenas ideas. Como la cita al Retorno del Jedi, cuya importancia en el conjunto de la narración entendemos al final. O la escena del perro, en la que todos los elementos se conjugan para demostrar el poder de Jodie. No quiero desvelarles la sorprendente conclusión pero deben saber que supone una buena vuelta de tuerca a todo lo leído, un giro que nos hace revisar las hazañas del protagonista aportándoles otro sentido.

Peter Gross acompaña con su correcto dibujo a Millar en un comic donde las conversaciones y las expresiones de los personajes son fundamentales. Y ahí no falla. Su estructura de página es variada y agradable y, sin ser un extraordinario dibujante, creo que satisface con creces los requerimientos necesarios para contar una historia como esta.

Leer más...

viernes, 30 de junio de 2017

COMICS PARA APRENDER Y DISFRUTAR

Desde que a mediados del pasado siglo Eisner pusiera los cimientos del comic entendido como herramienta pedagógica, han sido numerosos los autores que han transitado esa senda. Ahora nos llegan dos nuevos ejemplos.

El teatro del cuerpo humano de Maris Wicks, edita Norma
Maris Wicks
El teatro del cuerpo humano
Norma Editorial, 2017
234 páginas, 25 euros

Maris Wicks emplea a un esqueleto como presentador de su trabajo, un recorrido por las maravillas del cuerpo humano, del sistema óseo al nervioso, pasando por el respiratorio o el digestivo, entre otros. A pesar de su aspecto luminoso e infantil, el texto no pierde el necesario rigor científico y los diferentes apartados son abordados con detalle y también humor. En este género es muy importante encontrar un equilibrio entre textos e imágenes. Si no, es preferible usar solo ilustraciones. Wicks es muy consciente de ello y recurre a la eliminación de viñetas cuando no puede dramatizar lo que cuenta. Pero más allá de algunas splash básicamente descriptivas, casi todo se explica con pequeñas secuencias de tono divertido y ligero, que nos permiten descubrir, casi sin darnos cuenta, muchas cosas sobre nuestro sofisticado interior.

Un libro muy recomendable para leer en familia, perfecto para ser comentado por padres e hijos, que permite un primer acercamiento a asuntos complejos. Como ejemplo basta recordar el apartado dedicado a las bacterias, presentadas como “las coristas infecciosas”. Después de que esas chicas ligeras hayan descrito su comportamiento, se nos explica que no son tan malas como los virus, unos tipejos realmente desagradables.

Historias breves de objetos cotidianos de Andy Warner, Ediciones B comic
Andy Warner
Historias breves de objetos cotidianos
Ediciones B, 2017
222 páginas, 16 euros

Andy Warner  también emplea el humor en su libro de divulgación sobre algunos de los objetos que nos rodean haciéndonos la vida más fácil. En su caso prescinde del color, una herramienta que suaviza y aporta un tono más humorístico al libro sobre el cuerpo humano. Aquí es sustituido por grises que enfatizan el carácter periodístico de estos breves relatos históricos.

Por muy sorprendente y exagerado que nos parezca, todo lo que se nos cuenta es real. Warner divide su trabajo en ámbitos: el cuarto de baño, el salón, la oficina, la cafetería… Y luego, en esos espacios tanto públicos como privados, centra su atención en algunos de los elementos que los caracterizan. Ya sean juguetes, electrodomésticos o comida, el autor se asegura de que la anécdota que se esconde detrás de un simple lápiz sea jugosa y nos sorprenda.

No considero que sea un volumen para leer de un tirón, la cantidad de información que contiene es grande y puede acabar resultando abrumadora. Pero en pequeñas dosis es muy interesante y revelador. Por ejemplo llama la atención la presencia de un nutrido grupo de emprendedoras, mujeres con una idea y la capacidad de llevarla a cabo que en muchos casos se vieron frenadas por la incompetencia masculina y unas costumbres que no permitían prosperar ninguna iniciativa femenina. La moraleja es la facilidad con la que esas barreras y cortapisas fueron aplastadas por la voluntad de auténticas amazonas empresariales.

Historias breves de objetos cotidianos de Andy Warner,
Hay episodios realmente tronchantes, como el de la invención del edulcorante, con una serie de químicos probando combinaciones de sustancias de manera completamente alocada y que tiene una frase final muy lograda: “¡La química es deliciosa!”. El volumen se completa con algunos micropasajes en los que se aportan datos en una sola viñeta. Sobre todo tiene el valor de recordarnos el ingenio y el esfuerzo que encontramos tras objetos cotidianos, en algunos casos tan minúsculos como un clip.

En los márgenes de los capítulos aparecen con frecuencia los inversores y otras figuras no creativas, que suelen aprovecharse de los desvelos de los nobles inventores. También se reflexiona sobre los recorridos comerciales de algunos productos, como el Slinky, el muelle que baja solo las escaleras, que primero no se vendía nada y luego se convirtió en un éxito. En fin, si su hijo se ha vuelto loco y no quiere ser líder sindical de mayor sino empresario, este es el libro que debería comprarle. Ese pequeño bastardo se lo agradecerá.
Leer más...

viernes, 23 de junio de 2017

PRÍNCIPE VALIENTE de SCHULTZ, GIANNI Y YEATES

Príncipe Valiente de Hal Foster - Schultz, Gianni, Yeates edita Dolmen
Dolmen editorial, 2017
72 páginas, 14 euros

DAMAS Y CABALLEROS... ANDANTES


El 13 de febrero de 1937 se publicó la primera plancha del Príncipe Valiente. Ochenta años después sigue en plena forma.


El personaje ha contado con múltiples ediciones en español, la última y más completa corrió a cargo de Planeta y se detuvo en 2011. Comprendía el material realizado por el creador de la saga, Hal Foster, el de su primer continuador, Cullen Murphy, y el de sus sucesores, Mark Schultz (como guionista) y Gary Gianni (como dibujante-ilustrador).

Es imposible igualar la calidad del original, ya que Foster era un genio tanto en los aspectos argumentales como plásticos, así que quienes han osado sustituirle han soportado comparaciones tan injustas como inadecuadas. Cullen Murphy, grande en Big Ben Bolt, parecía descuidado aquí, ya que tenemos en mente la precisión impecable de Foster. Pero Murphy hizo lo que debía: permanecer fiel a su estilo. Lo mismo Gianni y ahora Yeates.

Lo que ahora nos llega de la mano de la editorial mallorquina Dolmen es la continuación de la serie allá donde Planeta la dejó, el año 2012. Año en que se produce la sustitución del primer colaborador de Schultz por el segundo, cuyas planchas ya podemos disfrutar en esta primera entrega. Antes de nada, felicitar a la editorial por su política de recuperación de clásicos, primero europeos y ahora americanos, rescatando tebeos imprescindibles como Johnny Hazard o Flash Gordon. Personaje este último que por cierto aparece como comparsa en este volumen de Valiente. Schultz se inventa un improbable crossover entre héroes clásicos y juega a provocar celos a Val con la presencia del apuesto Gordon.

Príncipe Valiente de Hal Foster - Schultz, Gianni, Yeates edita Dolmen
Los guiones mantienen su calidad y se aprecia una voluntad clara de desprenderse de los aspectos más desfasados, insistiendo en las desigualdades sociales que caracterizaban la Edad Media o el papel de la mujer. Ambos elementos habían sido apuntados en el original de Foster, pero con una estilización extrema. En todo caso Aleta sigue siendo uno de los personajes femeninos más fascinantes de la historia del comic. Basta compararla con cualquiera de las bobas comparsas que languidecían por Flash Gordon, o recordar algunas de sus aventuras, como la de su rapto por el que luego se convertiría en su marido, que se menciona en este volumen, o cuando era secuestrada por el arrogante príncipe vikingo que se la llevaba hasta una América llena de peligros. En ambos casos la supuesta damisela en apuros se transformaba en una mujer de armas tomar y acababa resolviendo las situaciones más peliagudas.

Se va Gianni, que tiene una personalidad como ilustrador muy atractiva, pero al que le faltaba la voluntad narrativa y el derroche de negros que exhibe Tom Yeates, su sucesor. Es un dibujante de estilo clásico, pero que no resulta envarado en absoluto, como ya demostró en su dinámico Zorro. Creo que ahora mismo solo Mark Schultz, a cargo de los guiones, podría superarlo como dibujante para el Príncipe Valiente. Yeates es perfecto y marca una diferencia muy grande. Hasta la escritura parece celebrar el cambio, volviéndose más ligera y acentuando los aromas de aventura clásica, no solo por las referencias a Robin Hood, también enfatizando las notas humorísticas que provoca el pícaro carácter de Gawain.
Ha sido un gran comienzo para una saga que deseamos nos acompañe muchos años más.

Leer más...

viernes, 16 de junio de 2017

NUEVA OLA DE LA BD

Poco a poco todo un batallón de dibujantes francesas viene a sustituir a las clásicas Goetzinger o Bretecher. Perfectamente integradas en un mercado que espera con impaciencia nuevos productos facturados por mujeres, sin prisa pero sin pausa cada día aumenta la lista de autoras a tener en cuenta.


Tras la adaptación cinematográfica de su Rosalie Blum, Camille Jourdy es probablemente la más popular en la actualidad. Se lo merece, su labor es original y sofisticado, tiene cosas que contar sobre gente aparentemente vulgar y su dibujo es tan especial como delicado.

La levedad de Catherine Meurisse, edita Impedimenta comic BD mujeres
La levedad de Meurisse 
Impedimenta, 2017
136 páginas, 24,95 euros
Poco a poco descubrimos a Catherine Meurisse. Primero con su enciclopedia sobre literatura francesa y ahora con el volumen que facturó tras la matanza en Charlie Hebdó.

La levedad tiene mucho de manual de autoayuda y se agradece que no dé la chapa con definiciones del humor ni pierda el tiempo intentando comprender a los asesinos. Toda la primera parte describe muy bien el miedo y la angustia de los primeros días. Salvó la vida porque llegó tarde a la reunión de la revista, según explica debido a un desengaño amoroso. A partir de ese absurdo la autora busca razones para seguir tirando y finalmente las encuentra en un revelador viaje a Italia. Para mi gusto lo mejor llega al final, cuando redescubre la belleza en sus paseos romanos y reflexiona sobre el valor del arte en nuestras vidas. Un trabajo conmovedor y necesario.


Valerosas de Penelope Bagieu, edita Dibbuks - comic mujeres biografia
Valerosas de P. Bagieu
Dib•Buks, 2017.
144 páginas, 18 euros

Dejo para el final a Pénélope Bagieu, de quien se acaba de traducir Valerosas 1. El volumen agrupa pequeñas biografías, de cuatro a siete páginas cada una, de señoras ilustres.
Lo que llama la atención es que, salvo excepciones, no se fija en grandes celebridades sino en figuras aparentemente más modestas, pero que se crecen Tove Jansson y de la bailarina Josephine Baker, de una transexual y de jefas de estado y emperatrices, todo con un tono desenfadado y trepidante, todo interesante y ameno, aunque no se evitan aspectos tan desagradables y comunes como la violencia de género.
Pero no es en las zonas oscuras donde se pone el énfasis sino que Bagieu adopta una actitud general tremendamente positiva y contagiosa. Dirige un mensaje de aliento para las mujeres, que se muestran en sus páginas capaces de enfrentarse a cualquier reto. Y además al acabar la lectura uno se queda como con ganas de mejorar el mundo y con la idea en la cabeza de que tal cosa es posible, que no es tan complicado como suponíamos. Al menos así lo demostraron muchas de esas valerosas féminas. Si los argumentos se despliegan con arrolladora amenidad ese entusiasmo se traslada al brillante dibujo. Pueden encontrarse ecos de Rius, Blechman y otros dibujantes de humor, pero la autora recorre una senda personal y fresca, su trazo es fuerte y seguro y basta echarle un vistazo para percibir su talento de inmediato. No es su primera obra traducida al español y lo cierto es que hasta ahora me había pasado desapercibida. Intentaré corregir mi error. Mientras, no duden en adquirir este excelente trabajo que hace honor a su subtítulo: “Mujeres que solo hacen lo que ellas quieren”. Es una obra encantadora que emociona de forma inteligente y sensible.
Leer más...

viernes, 9 de junio de 2017

LA BALADA DEL NORTE. TOMO 2 de A. ZAPICO

La balada del norte. Tomo 2. de Alfonso Zapico, edita Astiberri
Astiberri, 2017.
252 páginas, 18 euros

SEGUNDO ACTO
Finalmente la aproximación de Alfonso Zapico a la revolución del 34 constará de tres volúmenes. Ahora se acaba de presentar el segundo y no peco de exagerado si afirmo que es uno de los grandes tebeos del año.


Ya era excelente el primer tomo y la segunda entrega no hace sino confirmar la calidad de este creador. Aborda un tema no muy tratado en la cada vez más extensa comicgrafía sobre la Guerra Civil, como son esos levantamientos previos, en Asturias y Barcelona sobre todo, que antecedieron al golpe que finalmente triunfó.

Esas intentonas del 34 normalmente son presentadas bajo un prisma diferente a la del 36: insurrecciones protagonizadas por el pueblo, bien guiado por un arrebato nacionalista, como en Cataluña, o movido por la miseria y las aspiraciones de mejora social, como en Asturias y otros puntos del país.

Lo cierto es que estas rebeliones obligaron al gobierno a reaccionar, dándose la paradoja de que quien iba a restablecer el orden democrático en el norte era el mismo Franco (entre otros) que dos años más tarde desataría la guerra civil. Todos estos son asuntos muy pantanosos y que me interesan muy poco. Quiero decir, tan poco como la guerra de Independencia o la reconquista, no soy un aficionado a los temas históricos, lo siento. Otra cosa es que me los cuenten de la manera amena y apasionada que emplea Zapico en su Balada.

La balada del norte. Tomo 2. de Alfonso Zapico, edita Astiberri - comic guerra civil España
El gran problema con nuestra guerra civil es que todavía se emplea como arma política, como excusa ideológica para desacreditar a unos u otros. Por eso no abundan las aproximaciones no voy a decir objetivas, pero sí al menos que mantengan un cierto equilibrio, que no reduzcan todo a los clásicos dos bandos de Lorca. Todos aquellos que durante años han despreciado el maniqueísmo de buenos y malos en los comics americanos de superhéroes, parecen ahora disfrutar leyendo historias en las que unos (los rojos) son unos santos laicos y los otros (los azules) unos malvados sin redención. Personalmente, acepto encantado el maniqueísmo en los personajes de ficción, pero lo rechazo cuando se supone que nos referimos a la realidad.

Tras la presentación de personajes en el primer tomo, con esa suerte de pareja a lo Romeo y Julieta, él hijo del patrono y ella de un líder minero, Zapico dedica el segundo volumen a la toma de Oviedo. Así que los amantes casi no se encuentran y el protagonismo se deriva hacia un colectivo, una multitud de pequeñas historias que explican el cerco de la ciudad por los mineros, un asunto de resonancias casi míticas en la región y que todavía hoy provoca escalofríos en la burguesía ovetense, al menos entre los que todavía no se han hecho de Podemos.

La balada del norte. Tomo 2. de Alfonso Zapico, edita Astiberri Comic Revolucion Asturias
Era muy difícil contar esto bien pero el autor lo consigue. Por el camino, algunas secuencias impresionantes, tanto en el terreno emocional como en el plano narrativo. Como ejemplo de lo primero la escena del cura. Un personaje sin mayor protagonismo y no especialmente beato al que vienen a dar matarile sencillamente por llevar sotana. En muy pocas páginas Zapico dibuja un pasaje que pone los pelos de punta. Como muestra de su pericia con la puesta en escena elijo la secuencia en la que se explican las controversias entre los diferentes partidos (y partidas) que componen las huestes revolucionarias. Dos milicianos de guardia nocturna se ponen a hablar de lo mal que les caen los comunistas a los socialistas, los del pueblo de arriba a los del de abajo, los mineros a los campesinos, el hermano cura al hermano profesor, etc. Con apenas siluetas y mucho humor se define una situación muy compleja en un alarde de sencillez y eficacia narrativa.

Deliciosa es también la relación con los habitantes de la casa ocupada en Oviedo, sazonada con brillantes notas de humor. O el pasaje con la muerte del padre y el que se dispone justo a continuación, con la infame clave de su fortuna. Todo ello servido con un dibujo tan limitado como expresivo, que presta especial atención a los ambientes y las actuaciones de los personajes, muchos y muy bien diferenciados. Solo nos queda ya esperar por el tercer acto, esa entrada de Franco acompañado de sus tristemente célebres efectivos moros. Este no es que sea un tebeo bueno, ¡es imprescindible!
Leer más...

viernes, 2 de junio de 2017

LA SAGA DE ATLAS Y AXIS de PAU

La saga de Atlas y Axis - volumen 4 de Pau, edita Dibbuks comic perros
Dib•buks, 2017.
60 páginas, 16 euros.

¡PERREA, PERREA!


Con su cuarto tomo concluye la saga de los famosos perros. El primer volumen se publicó en 2011, pero antes la serie se había paseado durante quince años sin encontrar editor, según confesaba su autor en la introducción. 

Hablamos pues de un esfuerzo prolongado a lo largo de más de dos décadas. Tiempo que nos da la medida de la confianza del dibujante en su obra y en sus propias capacidades. Hace falta mucha fe para aguantar los sinsabores por los que ha tenido que pasar Pau. 


Resistió ofertas para dibujar los guiones de otros, porque él tenía su propia aventura que contar. Evitó otros encargos porque sabía que sus personajes podían abrirle las puertas del mercado internacional que esperaba alcanzar. Y al final lo ha conseguido. Su vida laboral sigue siendo precaria pero sus “famosos perros” han sido traducidos ya a muchos idiomas. Sin salir de Mallorca ha creado unos arquetipos en los que muchos se reconocen y eso tiene mucho mérito. No es el único motivo por el que deberíamos mostrar respeto por su labor.

La saga de Atlas y Axis - volumen 4 de Pau, edita Dibbuks PangeaEl principal nos salta a los ojos desde las primeras páginas de este último tomo. Se trata de una secuencia que se repite en todos los volúmenes. Entre aventuras le gusta situar a sus héroes corriendo por paisajes maravillosos. Valles bañados por la tenue luz del amanecer o montañas rosas que saborean los últimos rayos del día. Nubes, bosques o aguas como espejos, el dibujante es un rey del paisaje y lo demuestra con frecuencia. Aunque las aventuras transcurren en la mítica Pangea, no cuesta reconocer geografías algo más cercanas. Esa calidad con que recrea los fondos aparece también en las actuaciones de sus personajes. Es un dibujante concienzudo, se piensa mucho qué incluye en una viñeta y consigue que sus “actores”, sean protagonistas o secundarios, estén llenos de vida. Sus malos son odiosos y sus comparsas encantadores y todos rezuman verdad. No es tan fácil crear sin resultar artificioso, impostado.

Como tampoco lo es enseñar sin predicar, sin aburrir. Esa es otra característica de la saga que llama mi atención. Como buen autodidacta, le gusta explicar lo que sabe, sobre todo si se trata de asuntos que le parecen prácticos, que pueden servirle de ayuda a alguien. Así que aquí y allá nos topamos con momentos en que los héroes nos cuentan cómo identificar dónde está el norte o reciben una clase sobre cómo montan los nómadas sus tiendas, o sobre anatomía comparada. También demuestra su interés por las cosas de una forma más sutil a través del dibujo. Todo en sus mundos tiene una fisicidad extremadamente convincente. Sus empalizadas, barcas, edificios u objetos parecen reales, sabemos que son habitables y podemos emplearlos, han sido construidos o realizados por alguien, Pau ha entendido cómo y su grafismo nos lo muestra.


Es, no hace falta insistir en ello, un extraordinario dibujante de historietas con un talento natural para la narración gráfica. Talento que ha desarrollado con la lectura atenta de clásicos como Uderzo, Tezuka, Corben, Sakai o Max. Mi única pega en el terreno visual es su uso del color digital. Ya he dicho que en los paisajes puede llegar a ser sublime. Sin embargo en no pocas ocasiones los tonos más oscuros tienden a serlo en exceso, quitando legibilidad a la línea y no solo en las escenas nocturnas. Pero es una molestia menor en una colección que formalmente vuela muy alto.

La saga de Atlas y Axis - volumen 4 de Pau, edita Dibbuks

En cuanto al guión, hay dos aspectos que el lector debe tener en cuenta. El primero es estructural y ya el título nos previene al respecto. Se trata de una “Saga”, toma como modelo las clásicas sagas nórdicas y de ellas no solo extrae muchos elementos típicos de una aventura vikinga sino también la narración dislocada. Ahora se nos explica un episodio, ahora otro y quizás en medio de ambos se introduzca una anécdota del pasado, con mayor o menor relación con la trama principal. Esta forma de narrar puede chocar a quien espere un relato lineal en tres actos. Personalmente reconozco cierta irritación ante algunos de sus giros argumentales. También me llama la atención que despliegue pistas, que van apareciendo de un tomo al siguiente, para luego no desarrollarlas o hacerlo de forma poco convincente. Creo que eso pasa con el asunto de las ovejas terroristas o con el interés romántico del protagonista.

El segundo aspecto supongo que explica el primero. Aunque la superficie de su obra es muy convencional y tal parece que nos encontramos ante un tebeo de animalitos, a la manera de Mickey, Usagi o Mutts, no se dejen engañar. Por otro lado, tampoco se trata de Blacksad ni del Gato Fritz. Quiero decir, no lo veo exactamente como un tebeo para niños a la manera tradicional, pero tampoco de animales comportándose como adultos de acuerdo con los experimentos más rupturistas.

Los ejemplos citados coinciden en transformar a las bestias en hombres. Sean perros, patos o ratones, estas fábulas son mecanismos narrativos que emplean a otras especies para reflexionar sobre nuestras virtudes y vicios. La pretensión de Pau no es exactamente esa. Sus perros hablan como humanos pero se comportan como perros. Esa es su principal innovación y ahí es donde me cuesta seguirlo.

La saga de Atlas y Axis - volumen 4 de Pau, edita Dibbuks dinosaurios
Es quizás más evidente en el primer volumen, donde abundan las escenas de canes meando y sitúa su secuencia de amor animal. Para mi es inadmisible que los héroes no admitan más cortapisa que sus instintos. Eso obviamente lo justifica todo: de repente un personaje desaparece porque, como buen perro, pierde el interés por lo que ocurre, o se da rienda suelta a una violenta venganza porque un perro no piensa en las consecuencias de sus actos. No extraña que dedique su segundo libro a la teoría de la evolución porque Darwin es el profeta de esta nueva revelación. Establecido nuestro paralelismo con el resto de las especies cualquier forma de religión o de reflexión es satirizada con ferocidad. Para Pau son puras farsas que nos alejan de nuestra realidad animal. Lo que le deja con un círculo de eterna violencia del que aparentemente es imposible salir. Solo cabe la resignación. Resignación animal, por supuesto. En ese sentido la saga rezuma una llamativa desesperanza que alcanza su culminación en el tercer episodio. Por un lado con el tremendo pasaje bélico, donde los perros que en el pasado han devorado a sus enemigos sin pestañear se expresan como ardientes pacifistas, cuando descubren que han sido alistados con engaños. Al menos sus bestias no son gregarias. Más impresionante es el relato dedicado al lobo, de gran intensidad dramática y con un final que yo supongo su autor imagina al ritmo de la música heavy a la que es tan aficionado. “Ahora sabéis por qué aúlla el lobo”. La razón es esa violencia que se pega a él de forma aparentemente inevitable. Creo que esa manera irracional o instintiva de ver la vida explica la aleatoria estructura narrativa, refleja la forma en que los protagonistas se enfrentan a su destino. A veces lloran, a veces ríen y la vida sigue. Ese aire despreocupado reina en la serie aunque en ocasiones a los héroes les pasan cosas terribles.

No estamos solo ante el relato vital de unos personajes de ficción sino también ante una visión del mundo muy personal. Como buen humorista Pau consigue que todo tenga bastante gracia. Pero en cuanto nos paramos a pensar la de situaciones dramáticas que relata nos percatamos de que maldita la gracia que tiene. Hay aspectos de su obra con los que estoy radicalmente en desacuerdo. Pero en el conjunto del comic español es un producto completamente original. A mí me ha hecho pensar mucho más que otros experimentos que al final únicamente repiten consignas y lugares comunes. Léanlo con calma y atención.
Leer más...

viernes, 26 de mayo de 2017

COMICS PARA LA FERIA DEL LIBRO 2017

UN POCO DE TODO

Allá va nuestro variado anual con los tebeos más interesantes de los últimos meses. O algo así.


Escapar. Historia de un rehén Guy Delisle comic edita Astiberri
Guy Delisle
Escapar
Edita: Astiberri
Precio: 23 €

El autor, que nos tenía acostumbrados a sus amenos reportajes sobre países exóticos y a sus desventuras como (mal) padre, adopta en esta ocasión un tono más grave para narrar la odisea de un secuestrado casi en tiempo real. Consigue que sintamos cómo pasa el tiempo, segundo a segundo.
Es un gran reportaje y un tebeo correcto.


Camille Jourdy Rosalie Blum. Edición integral. Edita: La Cúpula comic
Camille Jourdy
Rosalie Blum. Edición integral.
Edita: La Cúpula
Precio: 30 € 

El estreno de su adaptación cinematográfica es una buena excusa para repasar esta encantadora narración. La autora humaniza con habilidad a sus estrafalarios personajes y el relato resulta especialmente interesante en todas las secuencias de acoso, donde adquiere aires casi propios de Hitchcock. Humor e intriga a partes iguales. Todo servido con un grafismo tan personal como delicioso.

Rutu Modan La cena con la reina Edita: Fulgencio Pimentel
Rutu Modan
La cena con la reina
Edita: Fulgencio Pimentel
Precio: 15,95 €

Un sencillo cuento para niños con el ingenio habitual de la Modan. Bien dibujado y muy divertido.
En tiempos de histeria alimenticia, una disparatada fábula que invita a disfrutar de la comida basura y los malos modales a la mesa. Maravilloso.


Neil Gaiman, Fábio Moon y Gabriel Bá Cómo hablar con chicas en fiestas Edita: Planeta Comic
Neil Gaiman, Fábio Moon y Gabriel Bá
Cómo hablar con chicas en fiestas
Edita: Planeta Comic
Precio: 20 €

Un relato corto de Gaiman que parte de una premisa que todo adolescente compartiría: las chicas guapas son extraterrestres. El desarrollo roza el delirio pero los diálogos son inteligentes y el conjunto se lee con agrado. Aunque pienso que un dibujo no tan estilizado le habría ido mejor.



Chris Claremont y John Bolton Marada, la mujer lobo / El Dragón negro ECC ediciones
Chris Claremont y John Bolton
Marada, la mujer lobo / El Dragón negro
Edita:
Leer más...

viernes, 19 de mayo de 2017

LA BÚSQUEDA EN SUEÑOS DE LA IGNOTA KADATH de CULBARD & LOVECRAFT

La búsqueda en sueños de la ignota Kadath de Culbard y Lovecraft  edita NormaNorma editorial, 2017
144 páginas, 22 euros.

EN LA MESESTA DE LENG

 

Los seguidores de Lovecraft reconocerán en seguida la frase con la que se inicia una de sus novelas con Randolph Carter como protagonista: “Tres veces soñé con la maravillosa ciudad…”. Ahora nos llega su adaptación al comic.


Culbard lo intenta, no es su primera vez con el escritor de Providence. Lo que nos ofrece es un producto pulcro, estructuralmente correcto, con un dibujo minimalista y muy estilizado, una narrativa fluida y un color muy agradable. Si no han leído el relato original esta podría ser una buena manera de hacerse una idea de su contenido.

La traslación es bastante literal, aunque Culbard introduce algunas variantes que resultan lógicas. Por ejemplo, la visualización del malo, ese “caos reptante” al que en el original se cita casi en susurros. El dibujante se ve obligado a concederle más papel para que los lectores puedan visualizar esa amenaza. Si esto resta cierto misterio que Lovecraft dosificaba muy bien, más discutible parece la segunda desviación.

Hay una subtrama en la historia, que se refiere al papel de los recuerdos infantiles en la vida. Kadath mezcla varios géneros muy reconocibles: el policiaco, con el protagonista buscando pistas que le lleven a esa intrigante ciudad; el de aventuras, con hechos que se suceden a un ritmo trepidante con un frenético cambio de localizaciones que no se detiene en ningún momento; y finalmente el terror, a la inconfundible manera de Lovecraft, con sus bestias innombrables y sus escurridizos bichos de texturas oleaginosas. A pesar de todo ello también incluye una reflexión sobre nuestra relación con los sueños y la transitoriedad de la existencia. Pues bien, ya en el original el escritor se permite un subrayado en relación con ese asunto, como es la conversación con el rey Kuranes.

La búsqueda en sueños de la ignota Kadath de Culbard y Lovecraft
Conversación que adelanta y en cierta medida pisa la gran revelación final. Culbard decide no solo no ocultar o mitigar esa parte sino reforzarla, dándole más protagonismo y usándola como introducción para Pickman, otro de los personajes. Está bien en lo que respecta al pintor transformado en alimaña. Pero no tanto cuando se trata de enfatizar unos contenidos que deberían transmitirse de forma más sutil.

En cuanto a la puesta en escena, funciona en algunos escenarios como las canteras gigantes. Pero en general los fondos no son muy imaginativos y más bien buscan evitar el detalle adoptando un tono impresionista que niega la precisión científica del texto de partida. Lovecraft era grande con los adjetivos, escalpelos con los que diseccionaba sus pesadillas transmitiéndolas con frialdad y “objetividad” al lector. Culbard no nos lleva a los páramos y cavernas que encontramos en el original. Falta detalle, contraste, texturas y masas negras, falta carne y sangre. Y sustituye los pasajes de acción, aquellos en los que la lucha es física, las persecuciones, las amenazas, por secuencias en las que prima la palabra, tipos que rajan. En un relato de estas características eso es letal. Es cierto que el texto de Lovecraft contiene todas esas peroratas, esas alusiones poco veladas a Dioses del Sueño y Dioses Otros, pero se incluyen en un contexto sobrecogedor que las acoge dándoles sentido. En resumen, esta es una adaptación bonita de Lovecraft. Que es justo lo que NO debería ser.
Leer más...

viernes, 12 de mayo de 2017

HILDA Y EL BOSQUE DE PIEDRA de PEARSON

Barbara Fiore editora, 2017.
80 páginas, 18 euros.

DE AVENTURA CON MAMÁ


Las aventuras de Hilda alcanzan su quinto volumen y siguen situadas en la sección de literatura infantil de las librerías. Obviamente los más pequeños disfrutan con su lectura pero los adultos también pueden apreciar las habilidades de su creador, Luke Pearson.


Se mantienen los rasgos que ya conocíamos de anteriores entregas: guiones ingeniosos y realmente aptos para todos los públicos, un dibujo ágil e imaginativo, un color precioso que se mueve en una gama cálida y contenida y una edición excelente. El papel hasta huele bien, es adecuadamente mate y pesado, la encuadernación tiene un lomo entelado y con dibujitos, las guardas son encantadoras y la portada cuenta con los necesarios realces en barniz brillante. De Hilda gusta todo y no bromeo.

La historia parte de la clásica disputa madre-hija, con Hilda escaqueándose para ir a correr aventuras lejos de la inquisitiva y protectora mirada de su progenitora. Pero cuando la mayor intenta detener a la alocada pequeña, ambas se precipitan hacia uno de los espacios de fantasía que habitualmente Hilda transita sola. Y todo se complica. Acaban perdidas en un paisaje con ecos de Lovecraft, rodeadas por espacios inmensos poblados de seres de pesadilla. Aunque en Hilda no hay nada extremadamente terrorífico, Pearson gradúa muy bien los elementos que incluye y las peripecias de sus protagonistas, así que algunos pasajes son moderadamente angustiosos.

Pero incluso entre los monstruos hay clases así que al final encuentran aliados insospechados que las ayudan a salir de las tenebrosas cavernas en las que estaban atrapadas. Les adelanto que el volumen continúa de manera dramática, así que se pueden imaginar que el final no es tan feliz como se podría suponer. Al contrario, el álbum se cierra con una tremenda sorpresa que nos deja con ganas de leer más.

Si la factura de Hilda es excelente en cuanto a su escritura, dibujo, color y edición, permítanme que destaque un aspecto que creo sobresale especialmente en" este libro: la narrativa, la puesta en escena.

Aunque algunos autores experimentan en sus planchas con la relación entre viñetas y las posibilidades por explorar en cuanto al flujo de un plano al siguiente, normalmente esos juegos distancian al lector de lo leído, adquieren tal protagonismo que se imponen al contenido, anulándolo. En Hilda, no.
Pearson nos ofrece en cada plancha soluciones gráficas que convierten sus páginas en un festín visual. Acumula hasta cinco filas de viñetas pequeñitas que luego opone a amplias visiones con apenas tres viñetas por página. No solo eso, estira constantemente sus contenedores, en sentido vertical u horizontal, juega con sus formas, las fracciona, crea grupos, todo dentro de una estética minimalista en la que el color sirve en muchos casos de guía y elemento de cohesión. Además, ayudado por unos márgenes mínimos y muchos dibujos sangrados, sus planchas parecen desbordarse de información, transmitiendo al lector la sensación de que vamos a recibir una buena recompensa por el dinero que hemos invertido en el libro. Allí no se desaprovecha nada.

En fin, que a pesar de su aparente sencillez Hilda es un tebeo muy grande, pleno de sabiduría narrativa, un entretenimiento cargado de imaginación y ganas de fascinar al lector. Y lo consigue.
Leer más...

sábado, 6 de mayo de 2017

DITKO UNLEASHED NOMINADO A LOS PREMIOS EISNER

Florentino Flórez con su obra Ditko Unleashed
Fotografía de Alejandro Maestro
Como ya nos ocurriera en 2013 con Woodwork, Fréderic Manzano y yo hemos vuelto a entrar en las nominaciones a los Premios Eisner. Nuestro catálogo "Ditko Unleashed" se ha colado en la categoría Best Comics-Related Book. 


Los otros nominados son:

  • Blanc et noir: takeshi obata illustrations, by Takeshi Obata (VIZ Media)
  • Krazy: George Herriman, A Life in Black and White, by Michael Tisserand (Harper)
  • The Life and Legend of Wallace Wood, vol. 1, edited by Bhob Stewart and J. Michael Catron (Fantagraphics)
  • More Heroes of the Comics, by Drew Friedman (Fantagraphics)

Todo se decidirá en julio en la Comic-Con de San Diego. Hay otros seis españoles incluidos en diferentes categorías. ¡Suerte a todos!



Leer más...

viernes, 5 de mayo de 2017

WRIGHTSON y TANIGUCHI RIP

RAZONES PARA VIVIR... ¡Y PARA MORIR! 

Con poco más de un mes de diferencia nos han dejado dos gigantes del medio: el japonés Jiro Taniguchi y el americano Bernie Wrightson. Los dos habían nacido a finales de la década de los cuarenta (1947 y 1948, respectivamente) y alcanzaron un éxito global.

Empezamos a saber de Taniguchi cuando la primera gran oleada manga alcanzó España, a principios de los noventa.

k de Jiro TaniguchiNo puedo decir que recibiera con entusiasmo Hotel Harbour View, una novela gráfica negra con formalismos propios del spaguetti western. Tampoco la serie que realmente hacía honor a su título, El Caminante, publicada por entregas en “El Víbora”. Luego descubrimos que pertenecían a momentos diferentes en la carrera del autor. Pero al llegar una detrás de otra remitían a una cierta esquizofrenia creativa, violencia muy física por un lado y ascetismo contemplativo por el otro. En realidad en eso consistió toda la carrera de Taniguchi: en conciliar los aspectos reales y espirituales que conforman nuestras vidas, en encontrar un equilibrio entre los hechos del presente y los fantasmas de nuestra memoria, entre lo que deseamos y lo que logramos.

Pronto empezó a destilar obras maestras que le dieron fama mundial. Entre sus imprescindibles yo destacaría: El almanaque de mi padre, El olmo del Cáucaso, K, La cumbre de los dioses y Seton. Su obra es mucho más extensa y no dudo que disfrutarán de sus otros trabajos. Pero estos son los que le sitúan en un lugar de excepción. En algunos casos él mismo escribió el guión, en otros se apropió de argumentos ajenos. Pero siempre mantuvo sus preocupaciones principales, destacando una reflexión constante sobre el sentido último de la vida.

A veces reconstruía los acontecimientos esenciales en el recorrido de algún familiar o artista como él. O centraba su interés en aspectos más cercanos y personales. En otras ocasiones empleaba la naturaleza como espacio sagrado del que extraer respuestas, bien a través de las impresionantes montañas de K o La cumbre de los dioses, o de elementos más cotidianos como en El olmo del Cáucaso. No había en su obra las veleidades que caracterizaban a otros compatriotas, ni robots gigantes ni excesos gestuales, Taniguchi era comedido y contenido y la emoción era frecuentemente interior, casi como un susurro. Aunque podía ser impactante y brutal si lo consideraba necesario. Al contrario también que otros muchos mangakas, sus sagas podían ser largas pero no interminables. A veces, como en Seton o La cumbre de los dioses, empleaba varios volúmenes, pero tras ellos llegaba un fin que era definitivo.

Era algo más que un correcto dibujante, un gran narrador y un guionista interesante, era un sabio capaz de emocionarnos hablando de cosas cercanas, del amor, la pérdida y la memoria. Personalmente no comparto los babeos con sus obras más ensimismadas, como El caminante o El Gourmet solitario. Pero las respeto, como también me parecen entretenidos algunos de los mangas de sus inicios, más aventureros y macarras.
Supongo que será recordado por sus trabajos más personales, aquellos en los que encontró un lugar desde el que hablarnos de asuntos tan universales como humanos, a veces a través de animales y otras de escaladores. Se le ha catalogado también como “el más europeo de los dibujantes de manga”. No se pueden negar sus coqueteos con la industria europea. Ni las diferencias entre su obra y el resto de productos que nos llegan de Japón. Pero a pesar de ello sus intereses parecen tan íntimamente relacionados con la espiritualidad y los lugares comunes que asociamos con el país del sol naciente, que calificarlo de europeo resulta casi insultante.


Bernie Wrightson En cuanto a Bernie Wrightson podría decirse de buenas a primeras que no era un autor tan completo como Taniguchi.

Básicamente era un dibujante y, en algunas etapas de su carrera ni siquiera dibujó comics, solo ilustraciones, como su fenomenal Frankenstein. Era la época, mediados de los setenta, en que compartía estudio con otros tres genios del comic y la ilustración: Jeff Jones, Barry W. Smith y Michel Kaluta. Todos ellos han alternado trabajos en el mundo de las viñetas con esporádicas intervenciones en el campo de la ilustración.

Wrightson había aterrizado en la editorial DC en 1968. En 1971 firmó una de sus obras cumbre: La cosa del pantano, con guión de Len Wein.

Después saltó a Warren para apabullar a los lectores con un conjunto de historietas cortas que estaban a la altura de los maestros de la EC con los que lo había aprendido casi todo en su infancia. Adaptaciones de Poe y Lovecraft que permanecen en la memoria de los aficionados, al lado de brillantes muestras de horror firmadas por Bruce Jones y otros. Demasiadas para enumerarlas todas aquí. ¿Recuerdan Jennifer? ¿Y El monstruo de Pepper Lake?.

Bernie Wrightson  VampusPero después nada volvió a ser lo mismo. El autor tuvo un problema físico que le impedía entintar correctamente. En 1988 debía ilustrar The Shadow, con lápices de su amigo Kaluta, trabajo que al final acabó en manos de Russ Heath debido al papel empleado por Kaluta para dibujar la novela gráfica. A principios de los noventa comenzaron sus colaboraciones con Marvel y DC, ilustrando guiones de Starlin. Ya no era lo mismo, parte de la fuerza inicial se había perdido. Pero daba lo mismo, las historias eran buenas y su narrativa más que correcta.

En años posteriores siguió trabajando y alcanzando al público de formas diversas. No solo a través de los comics, también con películas. Colaboró y dibujó adaptaciones de films como Creepshow y diseñó monstruos y escenarios para Los cazafantasmas y otras producciones hollywoodienses.

Ahora que tras su muerte tantos han insistido en catalogarlo como “gótico” (¿sabe alguien qué significa eso?) yo recordaría más bien otra característica de su dibujo, que sí asoma en incontables productos de los ochenta. Me refiero a su gusto por la casquería, por el desparrame de tripas y los monstruos de mil bocas cargadas de dientes y saturados de pústulas. Esa estética del exceso y la acumulación encontró un fiel reflejo en muchas fantasías de la época, entre las que destacaría el remake de Carpenter de La Cosa.

Bernie Wrightson  Spiderman
Hablamos del apogeo de una técnica que se desvaneció pronto, apagado su brillo por el de los emergentes destellos digitales: aquella mezcla de látex, silicona y mecanismos hidroneumáticos. ¿Cómo olvidar la transformación del Hombre lobo americano en Londres, o las sucesivas mutaciones de La Cosa y tanta otra viscosidad que vivieron su momento de gloria en aquellos años? Si quieren ver algo parecido en viñetas, no duden en echarle un vistazo al Spiderman de Wrightson.

El autor, es cierto, podía mostrar esa cara más clásica y negra cuya cumbre alcanzó en su Frankenstein o en historias cortas como su adaptación de El gato negro. Pero su enfoque nunca fue convencional, le gustaban los encuadres extremos y su visión era profundamente dinámica y cinematográfica. Atención a su trabajo con las sombras, nadie las alargaba distorsionando las figuras con ellas como él lo hizo. Manejaba a la perfección las texturas, ya fueran hojas, arrugas o agua y, aunque algunos lo han intentado, era muy difícil de imitar. Fue un gran maestro y lamentaremos mucho su pérdida.
Leer más...

viernes, 28 de abril de 2017

JÚPITER de DANIEL TORRES

Roco Vargas - Júpiter - Daniel Torres edita Norma editorial
Norma Editorial, 2017.
80 páginas, 18 euros.

EL PROFUNDO VERDE


Tras su monumental La casa Torres vuelve al personaje con el que consiguió su primer éxito: Rocco Vargas. 

No soy el fan número 1 de este héroe sideral pero con este álbum me ha dejado con la boca abierta.


Vargas era algo así como una recuperación posmoderna de Flash Gordon. O así lo vivimos cuando comenzamos a leerlo en las páginas de la revista Cairo. Después demostró ser mucho más, al tiempo que mejoraban y se depuraban los grafismos de Torres. Pero de alguna manera, aunque todo en el universo de Vargas está pensado, diseñado con cuidado y bien planificado, a pesar del evidente cariño que el dibujante pone en todo lo que hace, la serie siempre adoleció de cierta frialdad. Sus últimas entregas partían de supuestos tomados de la ciencia-ficción más dura, con interrogantes sobre la relación entre hombres y máquinas y otras disquisiciones cósmicas. Pero yo no conseguía entrar en estas ficciones, no me entusiasmaban como sí lo hacían otras obras de Torres, como la ya citada La casa o El Octavo Día.

Pero “Júpiter”, su última entrega, es otra cosa. Tiene el arranque más disparatado, visual, psicodélico, trepidante, embriagador y estimulante que yo haya leído en mucho tiempo. Para mi está a la altura de las descripciones que Lem hace de su mundo Solaris, con esos océanos que parecen cobrar vida y que nos provocan estremecimientos casi sagrados.

Roco Vargas - Júpiter - Daniel Torres edita Norma editorial - ciencia ficción
Torres comienza la obra con un abrumador despliegue de fuerza creativa, un conjunto de viñetas panorámicas aparentemente inconexas, pero cada una por sí sola cuenta una historia, tal es su poder evocador.

Luego deriva hacia un mundo de fantasía donde dominan los verdes y por el que nos desplazamos a través de una serie de zooms vertiginosos, todo ello acompañado con un dibujo que recuerda los mejores tiempos de Druillet, con ecos de Moebius y Caza.

La aventura adquiere pronto ciertos tintes ecologistas, mientras nos trasladamos de Júpiter a la Tierra. Los dibujos espectaculares se suceden, alternando visiones maravillosas con pesadillas, sueños de un adicto al LSD. Por momentos las viñetas presentan la densidad de detalles de un Ernst Haeckel con toques underground, hasta alcanzar un clímax apocalíptico.

El relato vuelve al presente y se nos prepara para un viaje en el tiempo. Torres juega a que el pasado y el presente se comuniquen e interfieran mientras por el fondo desarrolla una salvaje guerra interestelar que puebla su álbum de dobles páginas apabullantes. Con hermosísimas escenas de destrucción y matanza. El autor demuestra que no le da pereza dibujar multitudes página tras página mientras se impone la lógica de un agua de aspecto casi medieval, que va disolviendo las veleidades de la carne. Todavía nos brinda alguna doble plancha espectacular más, antes de precipitarse hacia el final, con un guiño a otro de sus episodios más recordados, “La estrella lejana”.

Quizás en algunos pasajes hay demasiada información o los personajes hablan de más. Pero es este un trabajo realizado con muchas ganas y que nos muestra a un creador excepcional en un absoluto estado de gracia. Gran color y mejor entintado. Para quitarse el sombrero.
Leer más...
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...