viernes, 30 de mayo de 2014

FERIA DEL LIBRO... Y DEL TEBEO

Allá va nuestro variado anual con los tebeos más interesantes de los últimos meses. O algo así.


FEAR AGENT de Remember Opeña y Moore. Edita Norma editorial. Comic de Ciencia ficción
Fear Agent 
Autor: Rick Rememder, Jerome Opeña y Tony Moore. 
Edita: Norma Editorial

En su contraportada lleva una cita de Jack Davis: “¡Ojala Harvey Kurtzman estuviera vivo para verlo!”. Con semejante recomendación era imposible no comprarlo. La verdad es que el veterano dibujante exagera un poco. Es un correcto homenaje a los clásicos de la ciencia ficción, resulta entretenido y poco más.




OH LA L'ART de El Roto, edita Libros del Zorro Rojo. Comic arte
Oh, la l’art! 
Autor: El Roto
Edita: Libros del Zorro Rojo.
Después de esta implacable mirada al mundo del arte, Andrés Rábago (la identidad no tan secreta de El Roto) continúa publicando recopilatorios de forma incansable. Recientemente llegaba a las librerías un impresionante volumen que recogía una buena muestra de sus chistes diarios. Imprescindible.





47 RONIN de Mike Richardson y Stan Sakai, edita Planeta de Agostini. comic samurai
47 Ronin 
Autor: Mike Richardson y Stan Sakai. 
Edita: Planeta DeAgostini.
Sakai nos ha dado varias sorpresas este año. La primera es esta: abandona a su conejo samurai para dibujar un guión de otro inspirado en hechos reales y con personajes humanos. El resultado es tan brillante como todo su trabajo habitual. Por otro lado nos llega también la última entrega de Usagi Yojimbo, “Yokai”, en tapa dura y a todo color.





Ric Hochet. Integral1 de Tibet y Duchateau, edita Ponent Mon. Comic Feria del libro
Ric Hochet Integral 1 
Autor: Tibet y Duchateau. 
Edita: Ponent Mon.
Maravillosa serie publicada originalmente en la revista Tintín que ahora se recupera para nuestro deleite. Los guiones de Duchateau desarrollan inteligentes intrigas de serie negra, que dejan al lector intentando descubrir al asesino mientras la trama se va desplegando y llenando de pistas falsas. Conocemos otra saga de Tibet, Chick Bill, una divertida parodia del oeste donde su dibujo adquiere un tinte más amable. Aquí se mantiene en un realismo estricto que demuestra sus extraordinarias dotes para la representación y la narración. Eso sí, en algunos episodios los azules parecen excesivamente oscuros.

Los Campbell 1. Infierno de Jose Luis Munuera, edita Dib.buks
Los Campbell 1. Infierno 
Autor: Jose Luis Munuera. 
Edita: Dib.Buks.
Munuera lleva ya años triunfando en el mercado francés. Aunque llegó a ser el dibujante oficial de Spirou, en sus últimas entregas parece empeñado en demostrar sus virtudes como autor completo. Ahora presenta una nueva serie de piratas, con su dinámico dibujo habitual y arropado por una bonita gama de color. Pueden darle una oportunidad.





El Bus de Paul Kirchner, Ninth ediciones. Comic Recopilatorio de las tiras Heavy metal
El Bus 
Autor: Paul Kirchner. 
Edita: Ninth Ediciones.
Directamente de los setenta nos llega este recopilatorio de tiras de prensa publicadas originalmente en la revista Heavy Metal. Humor surrealista con abundancia de situaciones absurdas, trucos visuales, trampantojos y bucles temporales. Todo ello presentado con un dibujo de tramas uniformes, limpio y aparentemente neutro. No se lo pierdan, es realmente bueno.

La canción de Apolo de Osamu Tezuka, ECC Ediciones comic Manga Japón
La canción de Apolo 
Autor: Osamu Tezuka. 
Edita: ECC Ediciones

El maestro japonés se pone a hablar de relaciones entre hombres y mujeres. Abróchense los cinturones porque vienen curvas. Nunca el sexo fue tan apocalíptico.





Fabricar Historias de Chris Ware, edita Penguin Random House
Fabricar Historias 
Autor: Chris Ware. 
Edita: Penguin Random House

Finalmente se ha traducido la famosa caja de Ware. No se nos cuentan historias alegres pero es un trabajo tan ambicioso como respetable. Lo comentaré de forma más exhaustiva tan pronto como me sea posible. Mientras, intenten que alguien se lo regale y denle una oportunidad porque se lo merece.



Bruno Brazil Integral 3 de Greg y Vance, edita Ponent Mon comic francobelga
Bruno Brazil Integral 3 
Autor: Greg y Vance. 
Edita: Ponent Mon

Concluye la colección dedicada a este clásico de la be-dé franco-belga. Como siempre, los argumentos de Greg son mucho más atractivos que la puesta en escena de Vance, con su rigidez característica. La impecable presentación y los extras suponen un aliciente casi irresistible. Aunque este caso toda la última parte se rellena con guiones y textos, restando espacio a contenidos más visuales.
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viernes, 23 de mayo de 2014

100 PICTOGRAMAS PARA UN SIGLO (XX) de PERE JOAN

100 pictogramas para un siglo (XX) de Pere Joan, edita Edicions de Ponent
Edicions de Ponent, 2014
128 páginas, 22,80 euros

TEBEOS PARA DISEÑADORES 


Pere Joan resume el pasado siglo con un peculiar híbrido entre comic e infografía que interesará especialmente a los amantes del diseño gráfico.


No es la primera vez que transita territorios como estos. Ya en Azul y Ceniza encontrábamos series de pictogramas agrupados como jeroglíficos y transmitiendo ideas, de manera menos explícita que en esta ocasión. Recientemente saltaba a prensa el proyecto que desarrolla con Max y otros dibujantes, nuevos emoticones y símbolos varios, pensados para reemplazar a los que habitualmente encontramos en móviles y otras plataformas digitales.

La relación entre el cómic y otros medios gráficos es constante aunque no siempre resulta evidente. En el año 2000, cuando Chaykin acudió como invitado al Salón de Gijón, explicó que estaba estudiando el trabajo de Richard Saul Wurman, un arquitecto conocido por sus reflexiones sobre la información visual y los signos gráficos. El dibujante americano manifestó su intención de emplear los diagramas y mapas de Wurman en su propia narrativa. Al año siguiente Posy Simmonds nos deslumbraba con sus combinaciones de imágenes y textos en Gemma Bovery. Su marido Richard Hollis, autor de una popular historia del Diseño Gráfico, se encargaba de traducir digitalmente las tipografías que ella rotulaba a mano. De forma natural el desarrollo de los medios informáticos ha ido aproximando las labores de diseñadores y dibujantes de comics. Ambos cuentan historias y lo hacen con una combinación de signos, tanto verbales como visuales. La explosión de fórmulas diversas en el campo de la infografía en los últimos años, debido a la mejora constante de los programas digitales, consigue que no pocos dibujantes de historietas miren de reojo a esos otros contadores de historias y sus nuevos trucos.

Obviamente, sabemos que cuando hablamos de pictogramas no nos referimos a nada que hayan traído los móviles o los iPads. Otto Neurath, un sociólogo a quien se considera padre de nuestros sistemas de símbolos, enunció el credo de estos modernos alfabetos ya en los años veinte del pasado siglo. Formó un equipo con el que diseñó unos dibujos a los que denominó Isotipos y que constituyen la base de todo lo que vino después. Monigotes, siluetas sin apenas detalle y que buscan transmitir la información de forma clara y universal. Desde entonces hemos asistido a constantes rediseños, algunos más afortunados que otros, en ciertos casos muy atentos al público y en otros tan sólo a la moda, a la corriente gráfica dominante en cada momento.

Viñetas de 100 pictogramas para un siglo (XX) de Pere Joan, edita Edicions de Ponent
Pere participa de una cierta tendencia (cuyo modelo supremo es Chris Ware), que explora la relación entre las formas más sencillas del dibujo y su capacidad para transmitir información. Y lo hace abandonando la ficción y adentrándose en las áridas tierras de la especulación filosófica. Algo que también parece gustarle a su compañero Max, al menos en sus últimas entregas. La voluntad de Pere Joan es casi divulgativa: hacer una lista, un resumen, de las ideas-fuerza del siglo XX. La selección es personal e ingeniosa y evita la concreción de los hechos históricos. Si se cita la llegada a la Luna es en el contexto de una reflexión más general sobre la mirada hacia el interior y el exterior. El balance de este experimento es curioso. Yo no lo recomendaría a los lectores habituales de comic, tampoco a quien busque una reflexión “dura” sobre los grandes conceptos de la filosofía o la ciencia. Todo es ligero y débil, se nos habla de turistas y héroes, de música autista y marcas comerciales. Conceptualmente carga con las características que exigimos a todo buen pictograma: inmediatez y universalidad, así que resulta ingenioso y entretenido, pero no profundo. Todo estudiante o profesional del diseño disfrutará con esta propuesta. Porque Pere demuestra que todavía cabe mucha innovación en un campo que tiende a la estabilidad y la repetición de fórmulas. Él aborda casi cualquier tema y lo hace inventando nuevos pictos y en más de un caso inyectándoles un aire sorprendentemente poético, inesperado en un territorio gráfico a priori tan frío como éste. Sus traducciones visuales suponen un ejercicio intelectual de lo más refrescante.
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viernes, 16 de mayo de 2014

LOBO DE LLUVIA de DUFAUX y PELLEJERO

"Lobo de Lluvia" de Dufaux y Pellejero, edita Astiberri desde el blog de FLorentino Flórez
Astiberri, 2014 
128 páginas, 22 euros 

CRUZANDO LA LÍNEA


El western parece gozar de mejor salud en Europa que en el continente donde se originó.
Sobre todo si nos atenemos a los productos que se traducen por aquí. Nada sabemos del Río de Wildey, ni del Zorro de Yeates, ni de ninguno de los westerns revisionistas de Jackson. Así que quizás en los USA se estén publicando maravillosos comics del oeste que nos estamos perdiendo, pero lo dudo. Hace ya muchos años que el género entró en declive y los sucesivos intentos de crear nuevos personajes o reanimar los ya existentes se saldaron con un fracaso tras otro.


En Europa sin embargo el tema sigue capturando la imaginación de los autores. En ocasiones, desde posiciones tan clásicas y respetables como las que encontramos en series italianas como Ken Parker o Tex. Recientemente pudimos disfrutar con la edición integral de dos obras maestras del mercado franco-belga, Comanche de Greg y Hermann y Jerry Spring de Jijé. Sin olvidar a Blueberry, que Giraud mantuvo en marcha hasta su fallecimiento, ni al Lucky Luke de Goscinny y Morris, la saga que de forma más sistemática ha repasado todos los tópicos del Oeste.

Hoy en día son numerosas las obras que abordan el género desde diferentes ópticas y fechas. Historias de los primeros momentos en el este; otras dedicadas a mitos como Calamity Jane, que protagoniza una abultada novela gráfica; tebeos con el oeste como fondo para alguna pajarada de ciencia ficción y otros que denuncian por enésima vez las tropelías de los blancos contra “los seres humanos”. Como a ningún autor le gusta repetirse, cada vez son más quienes transitan territorios que hasta ahora nadie se había atrevido a hollar.

Es el caso de Deadline, con un vaquero sudista y gay. Conocemos otras incursiones de Rossi, el dibujante, en el mismo género, como W.E.S.T. o Jim Cutlass. Para recordar esa primera vista general de la prisión casi al inicio del relato, o sus numerosos paisajes, donde se recrea en los juegos de luces entre árboles y demás objetos. Es muy importante la relación del dibujo con el color, posiblemente lo mejor de este producto. Visualmente se disfruta sin problemas, otra cosa es la historia, que nos traslada desde la guerra civil hasta los tiempos de los buscadores de oro. El protagonista debe enfrentarse a un origen realmente perturbador, la muerte de sus padres a manos de una banda de forajidos negros. Es educado por un abolicionista que también tiene un fin trágico. En mitad de la guerra se enamora de un prisionero de color que acaba degollado por los compañeros de armas del desesperado héroe. Ahí se inicia un largo peregrinar a la busca de la propia identidad. Con episodios tan chuscos como aquel en que obliga a una chica negra a vestirse como su amado muerto para poder mantener relaciones con ella. También habrá tiempo para una dilatada venganza y algunas cosas más. Un envoltorio bonito para una historia demasiado melodramática, increíble y forzada.

Más interés tiene Lobo de Lluvia, la primera colaboración entre Dufaux y Pellejero. Al guionista francés, que lleva años escribiendo para Ana Miralles la serie Djinn, lo conocimos en Jessica Blandy, una saga muy interesante pero cuya calidad no alcanzó en posteriores obras. Así que me acerqué con no pocos recelos a este western, compuesto por dos álbumes que en España se editan en un bonito volumen único. Pellejero nunca decepciona, su color se adapta con eficacia a las nuevas herramientas digitales y su línea se mantiene elegante y contrastada. Construye grandes perspectivas, se recrea en paisajes y personajes y su narrativa es tan firme y fluida como siempre. Es uno de los grandes.

Otra cuestión es qué guiones ilustra. Dufaux maneja un material clásico donde el aficionado fácilmente identificará referencias, sentimientos, pasiones y hasta geografías de películas como la magistral Duelo al sol (1946) de Vidor, la maravillosa Horizontes de grandeza (1958) de Wyler o incluso aspectos de Los que no perdonan (1960), de Huston. Diría que es a esta última a la que más se aproxima el guionista galo, no en cuanto al argumento pero sí respecto a la cosmovisión. La mirada del guionista sobre el comportamiento humano suele ser muy negativa. Todos somos unos crueles hijos de puta, brutales y sin esperanza de redención, sólo la lucha por el poder importa. Lo que tiene una positiva consecuencia, igualar las posiciones de indios y blancos. Nos topamos con las consabidas raciones de blandenguería bienintencionada pero enseguida se olvida de ello para equiparar a civilizados y salvajes en una única y bestial lucha por la supervivencia del más sanguinario. Sorprendentemente nos presenta a varios personajes bastante positivos, casi ingenuos. Muchos de los protagonistas son nobles y mantienen la palabra dada, buscando el acuerdo y el respeto mutuo que aleje el conflicto, tanto indios como vaqueros.
Los escenarios y estereotipos son tradicionales, familias enfrentadas, empresarios del ferrocarril contra granjeros, ricos y pobres, indios o blancos, una dialéctica de la oposición de tintes casi bíblicos. Sumen a eso unos héroes que realmente merecen tal nombre, que no se resignan ante su destino y capaces de amar con generosidad. El resultado es un producto que busca emocionarnos saltando de lo íntimo a lo épico, un intento realmente ambicioso y casi chocante viniendo de alguien habitualmente más cínico como Dufaux. Lo consigue a medias. El dibujo es irreprochable, en el desarrollo hay elementos algo impostados aunque el tono general es muy interesante.
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viernes, 9 de mayo de 2014

LAS BRUJAS DE WESTWOOD de El TORRES, HERNÁNDEZ Y GARCÍA

Las brujas de Westwood de El Torres, Hernández y García, edita Dibbuks Terror y comic
Dib.buks, 2014
112 páginas, 16 euros

LAS BRUJAS DE WESTWOOD

El Torres vuelve con otro relato de terror. En este caso se trata de un aquelarre de brujas dispuestas a probar (¡otra vez!) que los mayores horrores se agazapan en lugares muy cercanos.


El Torres es un caso peculiar. Un guionista español que trabaja para el mercado americano, una excepción en un territorio donde reinan los dibujantes. Si ya es casi habitual que nuestros artistas gráficos se encarguen de los más conocidos superhéroes, son muy contados los escritores capaces de saltar las barreras culturales e idiomáticas y establecerse en la industria americana. Él lo ha conseguido con cuentos de horror que interesan a públicos globales. Más allá de la evidente popularidad de los géneros que transita, cabe subrayar su talento para contar historias que nos enganchan, llevándonos de una secuencia a la siguiente sin darnos apenas respiro.

En este relato clásico de brujas no espera a que nos situemos, ni nos presenta a sus personajes, ni se toma su tiempo para sugerir un clima, ni nada por el estilo. En la primera escena cortan a un tipo en pedacitos, convocan al demonio, que se muestra en una de sus manifestaciones más clásicas y luego se comporta como cabría esperar: de forma engañosa y brutal. Eso en las seis primeras planchas. Luego pasa al héroe de la historia, un guionista de Hollywood que ha triunfado con una novela al estilo Crepúsculo y que no parece nada satisfecho con su vida. La muerte de su hermano le hace volver al pueblo de su infancia donde ¡oh, sorpresa! viven las brujas.

A partir de ahí El Torres nos ofrece algo así como una parodia de Mujeres Desesperadas, con las brujas en lugar de las histéricas amas de casa de la insoportable serie. El argumento también tiene ecos del clásico de Ira levin Las poseídas de Stepford, que no hace tanto era adaptado al cine en una mediocre versión de Frank Oz. Como allí, pero invirtiendo los papeles, notamos que las mujeres de Westwood guardan un secreto y que sus maridos no son lo que parecen.

"Las brujas de Westwood" de El Torres, Hernández y García, edita Dibbuks - comic de terror
Estamos en una historieta de horror moderna y por supuesto no tarda en llegar la sangre y la destrucción. Lo que ocurre es que El Torres es lo bastante listo como para dar constantes giros a su argumento y desviarlo de sus premisas iniciales hasta alcanzar terrenos casi metalingüísticos. No quiero asustar a nadie ni desvelar el final. Baste decir que se reflexiona sobre el poder de la memoria y la creación literaria, que nunca se pierde de vista que esto es un relato de género, con unas normas que son respetadas y que su desenlace quizás no satisfaga a todos pero no se puede discutir que el guionista ha intentado jugar con nosotros y confundirnos en todo momento, como es su obligación.

Le acompañan dos dibujantes que cumplen con su labor, con una gama de color adecuadamente siniestra y la consabida paleta de texturas y recursos gráficos que acaban de aportar el necesario toque morboso. Destacaría las planchas de Ángel Hernández, con un dibujo un tanto vaporoso en los acabados pero de factura clásica y muy elegante, contenido pero potente. Para no perderse el texto que escribe el guionista al final del volumen, donde cuenta cómo recibió una carta de una verdadera hermandad de brujas, muy ofendidas tras la publicación del primer episodio en los USA. Después de leer la misiva todo empezó a salir mal, hasta el punto de que se plantearon interrumpir la miniserie. En fin, no creo que este trabajo sea tan redondo como El bosque de los suicidas pero es otra buena muestra del talento de El Torres. Yo seguiré comprando todo lo que publique.
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viernes, 2 de mayo de 2014

LAS OSCURAS MANOS DEL OLVIDO de CAVA y SEGUÍ

Las oscuras manos del Olvido de Hernández Cava y Seguí, edita Norma
Norma, 2014
72 páginas, 18 euros

SIN PERDÓN


Dos términos vienen a la cabeza al culminar la lectura de este álbum sobre el mundo de ETA: sobrecogedor e inesperado.


Hace dos años Ramón de España y Forniés publicaban La ola perfecta, un thriller con el terrorismo vasco como fondo de una turbia historia de amor y venganza. Un producto frívolo que banalizaba un problema que merece un tratamiento más riguroso, el que Seguí y Cava le han dado.

Más que un tebeo es una autopsia, una disección, un ajuste de cuentas con una realidad que se despliega ante nuestros ojos con paciencia y minuciosidad, intentando que ninguna pieza quede fuera del análisis. Lo primero que hacen es asegurarse de no volver a cometer el mismo error que en Las serpientes ciegas, su primera colaboración larga. Allí el testigo de los desmanes cometidos por un comisario político era un fulano escapado del infierno con lo que sus denuncias, aunque necesarias, quedaban un tanto desvirtuadas. Aquí el narrador es un personaje muy bien construido, hijo de padres suicidas, que acaba de salir de la cárcel. Debe cumplir un contrato firmado antes de su entrada en prisión, un acuerdo con un empresario vasco amenazado por E.T.A.

En un tebeo tan dialogado y lleno de texto como éste la labor del dibujante es ingrata. Ha de colocar cabecitas parlantes en los huecos que dejan cartuchos y bocadillos y situar al lector con breves pero intensas panorámicas de lugares tan diversos como Marsella, Palma de Mallorca, Madrid o San Sebastián. Y además conseguir que identifiquemos a la multitud de personajes que intervienen y, lo más difícil, animar los diálogos con una narrativa sencilla pero efectiva. Seguí sale muy bien parado, con especial mención al color y su combinación con las texturas de lápiz. Logra que un texto realmente espeso resulte fluido y ameno.

Viñeta de "Las oscuras manos del olvido" de Cava y Seguí
Mientras, Cava desarrolla el discurso alrededor del cual gravita todo el álbum, la necesaria reivindicación de las víctimas y, por supuesto, la perversión que supone equipararlas con sus verdugos. Para deshacer malentendidos se ofrece una definición general, usando como excusa cada pliegue del relato. El protagonista tiene una casa en un barrio de Marsella donde los nazis hicieron una matanza, luego visita a la viuda del empresario, como primera aproximación a los crímenes de E.T.A. Más tarde, como sus padres murieron a consecuencia del conflicto argelino, se dan unas pinceladas sobre algunos de los sangrientos episodios que puntuaron aquella lucha fratricida. No falta la cita al casi aniquilado pueblo armenio y otros olvidados por la Historia, datos que aportan densidad intelectual a la narración. Tras la visita al guardaespaldas mutilado llegamos a la primera alusión a la peste, metáfora del carácter infeccioso del terrorismo y homenaje a Camus. No es gratuito ya que sirve como contramodelo de Sartre, a quien se critica con dureza por su posición demasiado complaciente con la violencia.

La siguiente parada en este extenuante recorrido victimario es la visita a una profesora vasca exiliada en París. Así llegamos a otro de los asuntos clave, el miserable papel interpretado por no pocos intelectuales. Lo que resulta especialmente sorprendente tratándose de Cava, desde siempre el gran ideólogo del comic español. Para ser justos lo recuerdo como el primero en citar los procesos de Moscú y en exigir “toda la verdad, sobre todo”. Pero hasta ahora esa exigencia no solía afectar a sus compañeros de viaje. Si ya en Las serpientes había síntomas de una nueva conciencia crítica, aquí decide completar ese recorrido. Así que arremete contra los cómplices de la violencia, los que aprendieron a medrar mirando hacia otro lado. La siguiente estación en este doloroso tránsito es un ex-policía, medio tronado y que recita constantemente a los clásicos.

Viñeta de "Las oscuras manos del olvido" de Cava y Seguí
A continuación el mafioso se interna en el cubil de la bestia, alcanzando el clímax de la historia. Consigue entrevistarse con el hombre al que ha estado buscando, un intelectual con un discurso muy articulado y que vive cómodamente protegido por los servicios secretos. Éste es uno de los fragmentos donde quizás la voluntad de Cava de exponer todos sus argumentos le lleva a equivocarse. El diálogo del terrorista enunciando las contradicciones del nacionalismo resulta poco realista y demasiado prolijo. Como cuando el héroe dice “Homérico” y luego cita a Ford, o las alusiones a poetas argelinos. Hay cultismos que empastan innecesariamente un relato que avanza con buen ritmo hacia su inevitable conclusión.

Antes de llegar al dramático final Cava enjuicia el comportamiento de los sucesivos gobiernos en relación con estos asuntos, con una justa mención al indigno papel de Zapatero. Pero lo más importante de su denuncia ya ha quedado establecido desde el principio. Las víctimas no descansarán con una paz miserable que no arrincona a los verdaderos verdugos y sus cómplices. Sin duda se publicarán otros tebeos este año, con suerte alguno tan bueno como éste. Pero ninguno será tan lúcido, tan moralmente irreprochable y necesario.
Las oscuras manos del olvido (CÓMIC EUROPEO)
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