viernes, 29 de noviembre de 2013

ENGLISH IS NOT EASY de L. GUTIÉRREZ

PS Magazine de Will Eisner, edita Norma Editorial desde TBEO y NO LO CREOPS Magazine
Will Eisner
Norma Editorial. Barcelona, 2013.
272 páginas, 25 euros.


NO TAN FÁCIL


Han coincidido en las librerías dos volúmenes que emplean la narrativa gráfica con fines pedagógicos. Uno tiene sobre todo valor histórico y el otro resulta fresco, actual y creo yo que bastante útil.


PS Magazine recopila parte de la labor de Eisner al frente de la revista militar así titulada. Es la primera aproximación a la etapa más oscura del maestro. Conocíamos parte de sus inicios, según nos contó en El soñador. Aquel estudio llamado Eisner & Iger facturó comics que hoy consideramos ingenuos y hasta primitivos pero también fue el lugar donde se refinaron y pulieron talentos como Wood o Kirby, entre otros. Luego vino su glorioso paso por los periódicos con Spirit, un personaje que sigue sorprendiéndonos casi un siglo después. Pero a principios de los cincuenta parece difuminarse hasta desaparecer. Luego volvemos a tener noticias suyas cuando publica Contrato con Dios (1978) y prácticamente inventa un concepto muy popular en la actualidad: la novela gráfica. Sus ocupaciones en esas casi tres décadas eran un misterio. Al parecer había montado una agencia que empleaba el lenguaje del comic para transmitir informaciones complejas de forma más sencilla, pero había muy pocos datos precisos.

PS Magazine de Will Eisner, edita Norma Editorial desde TBEO y NO LO CREO
Ahora descubrimos parte de esa etapa oculta. Durante años facturó para el ejército un conjunto de historietas que se publicaban en una revista militar destinada a mejorar las destrezas de los soldados, especialmente en cuanto al mantenimiento de los suministros. En ese sentido este recopilatorio no nos muestra el mejor Eisner. Todo está muy supeditado al tema y a la función de las historias. Aquí y allá nos topamos con elementos divertidos, como son algunas portadas con esas chicas tan sexys como Eisner es capaz de dibujarlas. Pero en general el material es repetitivo, poco atractivo y con interés sólo para historiadores y completistas, pero no para los lectores y seguidores del maestro, que se sentirán un tanto decepcionados. Más cuando en el prólogo se nos informa de que, para no herir nuestra sensibilidad, se ocultan portadas realizadas durante la guerra de Vietnam, que podían ofendernos en la actualidad. Difícilmente podremos comprobarlo, ya que se nos niegan.

Todavía quedan muchos libros de Eisner que permanecen inéditos. Me refiero a los manuales sobre casi cualquier tema que publicó en los setenta. Schultz me comentaba que el mayor éxito de Eisner era un tratado sobre cócteles del que no quería hablar porque esa etapa le parecía frívola y poco respetable. Desde luego no puede decirse que sus asuntos parezcan muy científicos. Una de sus publicaciones habla sobre la “Cocina ocultista” y otra es una “Guía para comunicarse con las plantas”. Tiene más, disparatadamente similares. Se trata del Eisner más cachondo y absurdo, que aún está por descubrir. A ver si alguien se anima.


English is not easy - A guide to the language by Luci Gutiérrez, edita Blackie Books
Blackie Books S. L. Barcelona, 2013.
352 páginas, 19,90 euros.

Si él abrió una puerta por la que el comic demostró su eficacia pedagógica, una legión de dibujantes le ha seguido, explicando cualquier tema mediante viñetas. Ahora nos llega un libro de la ilustradora Luci Gutiérrez, cuyo título desvela una verdad que normalmente no nos atrevemos a enunciar: “El inglés no es fácil”. Sin embargo ella se marca un manual especialmente sencillo y agradable de digerir y que, entre chistes y ocurrencias, nos pasea por los arcanos de la lengua de Shakespeare y nos recuerda todas esas cosas que hemos olvidado una y otra vez. Con un dibujo deudor de Glaser y de Arnal Ballester pero al tiempo fresco y novedoso, con una maquetación limpia y ajustada, factura un volumen excelente y muy recomendable. Pero no para niños. Los que aprendimos a amar a Quentin Blake gracias a sus concisos y maravillosos dibujos para Peter and Molly tendemos a asociar el aprendizaje del inglés con la infancia. Entiendo que la autora se dirige a otro tipo de público, ese adulto que lleva la vida entera estudiando inglés y que nunca consigue aprenderlo bien del todo. Desde las primeras páginas se señala el peculiar territorio del libro, con escenas sexuales y chistes subidos de tono que sorprenden al lector y lo dejan con ganas de saber más. Bromas aparte me parece un manual perfecto y más que recomendable. Vamos, ¡nunca es tarde para aprender inglés!
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viernes, 22 de noviembre de 2013

AMAZING FANTASY OMNIBUS

Amazig Adult Fantasy - Stan Lee, Steve Ditko y Jack Kirby
Stan Lee, Steve Ditko y Jack Kirby
Marvel, 2007.

TIM BOO BA!


Los monstruos gigantes fueron muy populares en los cincuenta y luego prácticamente se desvanecieron para dar paso a los superhéroes. Un factor casi olvidado en esa transición fue la revista Amazing Adult Fantasy.


Dejo para otra ocasión la historia de ese cambio en la DC, editorial propietaria de personajes tan emblemáticos como Superman o Batman. Aunque aparecieran antes, tardaron algo más en adoptar el nuevo enfoque que llevaría a los héroes con capas a unas cifras de ventas desconocidas hasta ese momento. Normalmente se nos cuenta que la aportación de Marvel consistió en un mayor realismo, en situar a sus supertipos en entornos próximos al lector. Si Superman o Batman vivían en Metrópolis y Gotham, Los Cuatro Fantásticos compartirían Nueva York con Spiderman o el Doctor Extraño. No sólo eso, sus reacciones y emociones también se acercaron a las de cualquier humano, posibilitando que sus seguidores se identificaran con ellos.

Pero en todo ese camino hacia el realismo ¿qué papel jugaron las historias de monstruos, dominantes en la década anterior? La bomba atómica había desatado la imaginación de los guionistas poblando los tebeos de diversas amenazas nucleares. Si los japoneses tenían a su Godzilla Stan Lee, el editor de Marvel, se dedicó a escribir aventuras con criaturas de sonoros nombres: Torr, Fin Fang Foom, Zzutak, Manoo, Monsteroso y, por supuesto, Tim Boo Ba. En el baile genérico que caracteriza a los cincuenta, estos relatos se entremezclaban con desparpajo con episodios bélicos, románticos, policíacos o de ciencia-ficción. Las modas se consumían con rapidez y los lectores saltaban de un terreno a otro para desesperación de unos editores casi incapaces de seguirles el ritmo. Stan Lee era joven, ambicioso y dinámico y estaba dispuesto a surfear cualquier ola de popularidad que se le presentara. Por el camino vivió varias crisis laborales y llegó a perder su oficina cuando la implantación del Comics Code y el rechazo social hacia los comics casi acaba con la industria. Se creaban y consumían cabeceras con frenesí, algunas pervivían durante décadas y muchas desaparecían en pocos meses.

En 1959 Joe Maneely, uno de los dibujantes favoritos de Lee, falleció atrapado entre dos vagones de tren. El editor se ve obligado a sustituirlo, lo que aumenta la participación de Kirby en Marvel. Pronto le seguirán otros. “El rey” aportará su peculiar energía a los relatos cortos de final inesperado que le escribe Lee. Los Cuatro Fantásticos están a la vuelta de la esquina y en ellos todavía podemos percibir muchos de los elementos de esas primitivas e inocentes historias de monstruos. En 1961 Marvel lanza Amazing Adventures, una nueva publicación donde encontramos junto a Kirby a Steve Ditko. Llevaba ya algunos años colaborando en revistas de la casa como Tales of Suspense, Strange Tales, Journey into Mystery o Tales to Astonish. Kirby es explosivo y barroco, sus personajes se salen de las planchas, todo es dinámico y atropellado. Ditko es justo lo contrario. La reedición de su primera etapa en Charlton, a cargo de Fantagraphics y que en España ha publicado Diábolo, puede resultar engañosa en cuanto a sus capacidades. Si en esos relatos notamos cómo su peculiar estilo se va formando, en general no aguantan la comparación con el material que facturaba para Marvel.

De alguna manera su colaboración con Lee funciona muy bien y el editor parece encantado con la labor del artista. Así que escribe historias muy ajustadas a sus capacidades. Las páginas de Ditko son regulares y rítmicas, sus escenarios de una sencillez pasmosa, sus monstruos son cercanos y tiernos y sus aliens parecen vecinos disfrazados con máscaras no demasiado convincentes. Todo es familiar y, al tiempo, extraño. Los elementos parecen en su sitio pero notamos que algo ha sido desplazado, aunque no podemos precisar qué. Esa mezcla de normalidad y rareza define al mejor Ditko, que en estos años confirma su gran talento.

Tales of suspense - When the Earth vanished de Ditko
Lee debió ser muy consciente de lo que se traían entre manos ya que antes de finalizar el año decide transformar la revista. El número seis de Amazing Adventures aparece en noviembre de 1961 y al mes siguiente llega a los quioscos una nueva publicación: Amazing Adult Fantasy. Sorprendentemente, todos los episodios que la componen están dibujados por Ditko y escritos por Lee, que prescinde aquí de Kirby. El experimento se explica recordando la voluntad del editor de competir con las series de misterio que en esos días triunfaban en la televisión. Deseando alejarse del tradicional público infantil Lee intenta captar lectores más adultos a quienes puedan interesar los retorcidos relatos que inventa. Es una gran ocasión que Ditko no malgasta: su trabajo es minucioso y delicado y se ajusta perfectamente a los ingeniosos argumentos. En ellos prima un humor quizás no tan evidente en obras anteriores, que se aplica a una gran variedad de temas, de la magia a la ciencia ficción pasando por el terror y el misterio. Y, por supuesto, los monstruos.

El final de esta historia es muy irónico. El proyecto no alcanzó las ventas esperadas, pero antes de liquidar definitivamente la revista le volvieron a cambiar el nombre. En agosto de 1962 se lanzaba el primer y único Amazing Fantasy, que apareció con el número quince en la portada. Como venía a sustituir a Amazing Adult Fantasy, se decidió mantener la numeración de ésta. La desaparición del rótulo “adulto” indicaba una cierta claudicación por parte del editor, que volvía a dirigirse al lector joven habitual. Y lo hacía con un nuevo personaje que se presentaba en el interior. La colaboración Ditko-Lee estaba a punto de alcanzar un nuevo nivel, con las consecuencias que todos conocemos. Aquel nuevo héroe se llamaba Spiderman. Ante el éxito fulminante de su primera aventura se puso en la calle una revista con su nombre, Amazing Spider-Man. Ese fue el fin de Amazing Fantasy. El resto es historia.
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viernes, 15 de noviembre de 2013

ASTÉRIX Y LOS PICTOS

CUANDO NADA TERMINA

Tradicionalmente se sostenía que la diferencia entre el mercado americano y el europeo radicaba en el enfoque mercantil del primero frente al protagonismo de los autores en el segundo. Los hechos demuestran que esto no es exactamente así.

POBRES PERO FELICES

Asterix y Obélix de Goscinny y UderzoAcaba de llegarnos la última aventura de Astérix, que por primera vez no ha sido dibujada ni escrita por sus creadores originales, el ya fallecido Goscinny y Uderzo, que ha supervisado este álbum. La práctica de convertir a los héroes de cómic en marcas explotadas por sucesivos equipos artísticos no es nueva. 

Al otro lado del charco innumerables dibujantes han pasado por Tarzán, Thor, el pato Donald o cualquier otro personaje más o menos emblemático. Mucho más cerca tenemos los casos del Capitán Trueno o de Spirou. A éste último todos lo asociamos con Franquin, que sin duda dejó una marca indeleble en el famoso botones, pero que no lo creó. Su “padre” fue Rob-Vel, que a su vez se lo cedió a otro grande, Jijé, ya que los derechos pertenecieron desde el principio a la editorial. Otras famosas creaciones del ámbito franco-belga también han pasado por varias manos, de Lucky Luke a Blueberry, por ejemplo.

El asunto tiene su miga, ya que implica por un lado lo relativo a derechos de propiedad y por el otro al control de un autor sobre su idea. Respecto a lo primero es un terreno donde se ha avanzado bastante. Hoy por hoy grandes compañías como Marvel han flexibilizado sus demandas de propiedad y destinan parte de los beneficios a los creadores originales de los personajes. Por supuesto, se entiende que cuando se crea algo nuevo los autores recibirán un tanto por ciento de los futuros beneficios. Es un tema espinoso donde no deben menospreciarse los derechos de las editoriales ni robar a los autores el fruto de su inteligencia y esfuerzo. Pero se han dado ya muchos pasos en la buena dirección. Cuando una serie tiene éxito normalmente sus creadores pueden llegar a cobrar sumas millonarias. Uderzo, que ahora ha cedido el testigo de Astérix, no es una excepción.

El tema del control es más delicado. Los autores siempre se quejan de los malvados editores, que desvirtúan las sabias decisiones de los primeros. No dudo que esto sea así, pero tampoco los creadores aciertan siempre. Si este nos ha ofrecido su versión de un determinado personaje, quizás aquel pueda brindarnos otra diferente. Ha ocurrido muchas veces en el pasado. Me gusta el Tarzán de Foster, pero me enloquece el de Manning. Al contrario, nunca soporté el Tex original, pero la aproximación de Claudio Nizzi cada día me resulta más convincente. Hablo de creatividad. Hay autores que pueden originar nuevos conceptos pero no son tan buenos en su desarrollo. Al contrario, otros prefieren emplear bases ajenas para retorcerlas y conducirlas en direcciones inesperadas. Suponer que la creación parte siempre de cero es reduccionista e ingenuo. Crear es en muchos casos recrear, mezclar, agitar.

¿Que algunos personajes se convierten en marcas comerciales, piezas dentro de un engranaje cada vez más grande? No me preocupa. Entiendo que hay creaciones únicas, irrepetibles. Nadie debería continuar las novelas gráficas de la última etapa de Eisner. Pero es lícito que se intente revivir su Spirit. Ya veremos, cuentan los resultados, no las intenciones. Esto mismo podría decirse de las últimas Jornadas Comic Nostrum, celebradas en Palma hace pocas semanas.

Comic Nostrum, firmas en la Escuela Superior de Diseño de Palma de Mallorca
Primero, recordar que dos de las exposiciones todavía permanecerán abiertas algunos días más. Por un lado la de Herois, en Binissalem, con un largo recorrido desde su presentación en el Salón de Barcelona. Por otro, la dedicada a Esquitx y a Jan, sin duda la estrella de las jornadas. Con más de setenta años y muchas dificultades de expresión, sus admiradores eran legión y abarrotaron la sala de Sa Nostra donde conversó con ellos y los pasillos de la Escuela Superior de Diseño donde dibujó y firmó dedicatorias para todos. Aunque las jornadas se relacionan más directamente con la primera parte de la muestra de Agapea, la fallecida revista Esquitx. Eliminada la subvención que la mantenía a flote, sus impulsores, el dibujante Tomeu Seguí y su mujer Sónia Delgado, se han vistos obligados a reinventarse e invertir sus energías en nuevas causas. No han sido los únicos sacudidos por la crisis, así que el núcleo duro del nuevo equipo directivo-ejecutivo lo conforman personajes con muchas ganas de hacer y poco dinero para desarrollar sus ideas.

A mi siempre me han repateado esas descripciones de gente que se va a la India o lugares exóticos similares y vuelve contando maravillas sobre indígenas en la miseria pero ¡tan felices! Nadie se atrevería a trasladar ese tipo de afirmaciones a geografías más cercanas, so pena de ser acusado de paternalismo, xenofobia o cosas peores. Pero como lo que subyace es una crítica a nuestro sistema capitalista, materialista, corrupto, desequilibrante y no sé qué leches más, pues ya va bien. Opino que explotar a alguien en Pakistán es tan injusto como hacerlo en Cuba o en Detroit. No sé de norcoreanos felices. Y si la religión nos ha sentado tan mal a los españoles no entiendo porqué habría de convenirles a los hindúes.

Este año Comic Nostrum nos ha brindado muchos momentos memorables. Las master class de los invitados han sido un éxito de participación y es una de esas actividades que sin duda crean afición. Los encuentros con los editores han sido sugerentes y necesarios para un colectivo de autores que necesita buscar trabajo más allá de estas tierras. Las exposiciones han estado dispersas pero han sido variadas y muy interesantes. Para recordar muchas de las charlas, con sorpresas incluidas como la ternura del Tomi o el humor de Blutch. Nifflé demostró que la supervivencia de la revista Spirou no es fruto del azar sino de la inteligencia del director al mando, que es él. Supongo que se podía mejorar algún detalle, pero el balance es muy positivo.

Y sin apenas pasta. Comentando con los organizadores las estrecheces económicas por las que pasan las Jornadas, descubro con estupor que no hay partidas que les compensen las horas perdidas y los esfuerzos realizados. No se montan exposiciones, se reservan vuelos y hoteles, se coordinan los mil y un detalles que implica un evento de estas características por la cara. O mejor: sólo se hace una vez. Muchos me expresaban su felicidad por el sentido de comunidad que habían recuperado. Porque esta actividad les permitía encontrarse y comentar las dificultades compartidas. Todo muy bonito y edificante ¡pero hay que cobrar! Porque si no el cansancio llega antes y las ganas de abandonar nos invaden. Es de agradecer la participación de todas las instituciones implicadas, pero se necesita un esfuerzo suplementario, si se desea mantener esta excitante iniciativa.

CUANDO ALGO FUNCIONA…

ASTÉRIX Y LOS PICTOS

Ferri y Conrad
Salvat, 2013.
48 páginas, 12,90 euros.

Si un editor decide prolongar el éxito de un personaje puede seguir dos caminos: mantener las características que lo han hecho popular y por las que se le conoce, o arriesgarse a introducir cambios y sorprender a los lectores con algo completamente nuevo. En el caso de Spirou, nos topamos con atrevimientos tan sonados como su versión infantil, ese Pequeño Spirou que no teme abordar ningún tema, por espinoso que sea. Pero entiendo que un editor con un gran negocio entre sus manos se resista a los golpes bruscos de timón. Es lo que pasa con Astérix y los pictos. ¿Cuál es su mayor virtud? Que nada cambia ¿Su mayor defecto? El mismo.

No me quejo. Confieso mi distanciamiento de la serie desde hace años. Adoré las correrías del pequeño galo en mi infancia, Uderzo me parecía un dibujante extraordinario (de esto todavía no me cabe ninguna duda), me encantFaban las traslaciones al pasado de detalles de la actualidad, la discreta pedagogía de Goscinny, que entre bromas y aventuras ligeras deslizaba no pocos datos sobre el mundo romano, sus características y hasta su lenguaje y, por supuesto, sus engrasados mecanismos cómicos, con gags recurrentes y su gran familia de personajes perfectamente definidos. Astérix es una de las cumbres del comic europeo pero su apariencia fácil y ligera hizo que casi no nos diéramos cuenta. Competía con Tintín, que era más “serio” y trataba temas importantes. Con los años he descubierto que esta era una falsa oposición y que los valores por los que el belicoso galo debe ser juzgado son simplemente otros, diversos a los del reportero belga.



Viñeta de Astérix y los pictos de Ferri y Conrad, edita Salvat
Casi había olvidado las entregas escritas por Uderzo. Todo el mundo parece estar de acuerdo en que no son gran cosa, aunque no carecen de pasajes divertidos. La serie ya había flojeado con anterioridad y no cuento ni Asterix en Bélgica ni La gran travesía entre mis favoritos. Pero es que en sus mejores momentos Uderzo y Goscinny firmaron verdaderas obras maestras, como las aventuras en Córcega o en Helvecia, La vuelta a la Galia de Astérix y tantas otras. Aplaudo la decisión de pasar el testigo a un equipo más joven. ¿Qué Conrad no exhibe el estilo del que hacía gala en sus series anteriores? Me parece natural. Supongo que si el experimento funciona, irá paulatinamente separándose de Uderzo. Pero desde luego aquí queda claro que lo ha tenido encima de la chepa durante toda la producción porque el parecido es notable. Curiosamente donde menos convencen es en la portada, que firman al unísono y resulta flojita. Pero en el interior la imitación del maestro es perfecta.


El guión plantea una aventura casi canónica de Astérix, con todos sus lugares comunes y su estructura habitual. Un extraño llega al poblado galo, está en apuros y deciden ayudarlo, para ello le acompañan a su país de origen, etc. Por el camino, peleas con los piratas y los romanos, enfrentamientos con un malo local y los clásicos intercambios culturales. Está bien, no me parece sencillo tomar unos ingredientes tan manoseados y conseguir que vuelvan a funcionar. Habrá quien califique esta obra como “industrial”, a mi me parece un homenaje sentido y realizado con mimo, cuidando todos los detalles. No defraudará a los lectores habituales de la serie ni aburrirá a los ocasionales, como es mi caso. Al contrario, creo que adquiriré los episodios que me faltan. La experiencia de volver a visitar los familiares mundos de Astérix ha sido muy agradable, casi como volver al hogar.
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viernes, 8 de noviembre de 2013

ÉRASE UNA VEZ FRANCIA. vol. 3 de F. NURY y S. VALLÉE

Érase una vez Francia de Fabien Nury t Sylvain Vallée, edita en España Norma Editorial || TBEO Y NO LO CREO by F. Flórez
Norma Editorial. Barcelona, 2013. 
128 páginas, 22 euros. 

 MI MEJOR ENEMIGO

Esta saga sobre un judío que se hace millonario en la Francia ocupada alcanza su último capítulo. Al mismo tiempo nos llega Silas Corey, editado por Dibbuks una trepidante fantasía ambientada en París durante la Primera Guerra Mundial.


Ambos volúmenes vienen firmados por Fabien Nury, que acumula así un considerable montón de trabajo publicado en nuestro país. A su adaptación Atar Gul debemos sumar su colaboración con Cassaday en Yo soy Legión y su serie W.E.S.T. Todavía no he podido disfrutar de esta última, ya que confieso que la había dejado pasar de largo. Vista la calidad de sus últimas obras voy a ponerme al día cuanto antes.

Silas Corey de Fabien Nury y Pierre Alary. Edita Dibbuks
Silas Corey adolece de un dibujo un tanto confuso en el arranque, cuando se presentan los personajes y el lector debe lidiar con una compleja trama en la que todos disimulan sus auténticas intenciones. Pero según avanza la acción el dibujo mejora y ayuda al desarrollo de una historia cada vez más apasionante. Desde la secuencia en los grandes almacenes hasta el final se despliega un verdadero festín ante el lector, del color a la planificación pasando por unos protagonistas llenos de matices y capaces en todo momento de sorprendernos.

Ese es sin duda uno de los puntos fuertes del guionista, como la conclusión de Érase una vez en Francia pone de manifiesto. Joanovici, ese judío tramposo y buscavidas que amasa una fortuna sin saber leer ni escribir, nos había fascinado en los primeros álbumes. Y, lo que resulta más asombroso, lo conseguía desde una casi perfecta ambigüedad moral, con su carnet de la Gestapo y sus problemas familiares, siempre dispuesto a todo con tal de sobrevivir. Ahora Nury va un paso más allá y nos presenta a lo que aparentemente es un clásico de las tramas negras: un juez incorruptible que dedica su vida a castigar al malvado colaboracionista. Pero por el camino algo le ocurre. Primero admiramos su firmeza, mientras alrededor suyo todo se desmorona. Lo trasladan, le quitan el caso, violan a su mujer… Hasta que la presión convierte su voluntad de justicia en pura venganza y en un arranque de ira grita contra el “puto judío”.

Érase una vez Francia de Fabien Nury t Sylvain Vallée, edita en España Norma Editorial || TBEO Y NO LO CREO by F. Flórez
Asistimos así a una nueva pirueta del guión, muy similar a la realizada anteriormente con Joanovici. Aquel pasaba de víctima a verdugo, en una trayectoria que nos permitía, si no compadecerle, sí al menos comprender sus razones. Ahora admiramos la labor del juez Legentil, como la de todos aquellos magistrados capaces de luchar contra la corriente de opinión general, los ataques de los políticos o cualquier otra circunstancia adversa, atentos solo a las pruebas. Pero luego esas fuerzas literalmente lo hacen pedazos y acaba convertido en algo muy diferente a lo que era al principio del relato, un tipo mezquino a quién no preocupan los medios que emplea con tal de alcanzar sus fines.

No les desvelo cómo evolucionan los personajes al final de la historia pero sí les adelanto que Nury se las apaña para trabajar con asuntos tremendamente delicados y anticlimáticos. Ver al protagonista envejecer y reflexionar sobre su vida en una lenta decadencia no es un material a priori muy emocionante. Sin embargo el guionista vuelve a lograr el más difícil todavía. Nos engancha a lo que ocurre gracias sobre todo a su habilidad para describir los cambios en los protagonistas, sus matices morales, las sutilezas de sus comportamientos.

Érase una vez en Francia es una obra mayor, una gran lección de historia que resulta no obstante muy actual porque los temas que aborda son universales, los personajes están perfectamente articulados, el dibujo es mejor de lo que parece, con una narrativa clara y sin concesiones. En fin, que no pueden perderse la que sin duda es una de las mejores sagas del año.
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viernes, 1 de noviembre de 2013

SUPERCROOKS. EL ATRACO de M. MILLAR & L. YU

Supercrooks. El atraco de Mark Millar y Leinil Yu, edita Panini comicsPanini, 2013.

128 páginas, 15 euros

TEMAS DE MODA


Nos llegan dos obras firmadas por guionistas de reconocido prestigio. Sofisticado uno y más populachero el otro, pero casi siempre interesantes.


De Moore hace ya años que aprendimos a desconfiar. Aunque es un personaje impredecible y todavía puede darnos sorpresas tan agradables como su Neonomicón, un morboso y perturbador homenaje a Lovecraft. En este caso no está tan acertado. Fashion Beast es el clásico proyecto fallido, hijo de mil leches, todas ellas aparentemente cortadas.

Fashion Beast de Allan Moore, edita Panini Comics Según se nos explica en la contra, el concepto original fue del conocido agitador musical Malcolm McLaren. Pretendía convertirlo en película y encargó a Moore el guión para un film que nunca llegó a realizarse. Ahora se recupera ese argumento en formato cómic. La historia transcurre en una de esas realidades alternativas pero cercanas que tanto le gustan al viejo barbudo. Una sociedad miserable y llena de desigualdades sobre la que construye una retorcida metáfora ambientada en el mundo de la moda. Eso le permite jugar con los contrastes extremos. Por un lado el lujo absoluto de la alta costura, por el otro la miseria y degradación de las calles. El héroe es un arribista que supera todas las dificultades para alcanzar una cima desde la que contemplar, en la distancia, la podredumbre de la que intenta huir. Por el camino hay citas al Fantasma de la ópera y hasta a la Bella y la bestia. Contiene algunas secuencias imaginativas aunque en general se estira innecesariamente y el dibujante no acaba de estar a la altura. Moore juega con la ambigüedad sexual de sus protagonistas, con una modelo cuyo aspecto masculino nunca sabemos del todo si obedece a exigencias del guión o a la torpeza del artista. Esa poco convincente traducción visual resulta extraña y entorpece la narración. Se lee con tanta facilidad como se olvida.


En cuanto a la versión de Mark Millar de Ocean’s eleven con supertipos, tiene un primer y evidente problema: su grafismo. Leinil Yu dibuja poses chulas, supongo que no es mal dibujante, pero sí que resulta inadecuado para esta historia, no es buen narrador y sus acabados son de un feísmo que nos aleja del aire frívolo y molón de la peli de Clooney. La acción transcurre en una España aparentemente poco documentada y nos cuenta el típico robo imposible, respetando todas las normas del género. Se recluta al equipo, se presenta al malo malísimo, se enfatizan los aspectos débiles que pueden arruinar el plan y se revelan partes de la estrategia ocultando otras para sorpresa del lector. Millar es lo bastante hábil como para no cometer errores graves aunque al relato le falta fuerza y no abundan las ideas originales. Sí que encontramos el humor y la violencia salvajes que caracterizan al guionista. Sobre todo en las escenas que protagonizan los hermanos irlandeses indestructibles. Pero no pasa de ser un divertimento sin mucha chispa.

Viñeta de Supercrooks de Mark Millar y Leinil Yu, Edita Panini Comics
En ambos casos el color digital tiene una presencia excesiva, con predominio de tonos grises y una oscuridad que roza lo siniestro. Creo que la aparente voluntad de muchos coloristas de forzar un naturalismo tan volumétrico como atmosférico no ayuda a dirigir la mirada del lector, que se queda atascado entre brillos, sombras y difuminados. Alguien debería de recordarles lo de que menos es más. Al menos de vez en cuando.
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