jueves, 31 de enero de 2013

DEL TEBEO AL CINE de J. R. LARRAZ

José Ramón Larraz. Memorias del tebeo al cine, con mujeres de película. Editores de tebeos
Editores de Tebeos.
Barcelona, 2012.

216 páginas, 17,95 euros.


TEBEOS, FOTONOVELAS Y PELÍCULAS

Esta autobiografía nos permite recorrer la trayectoria profesional y vital de un autor maldito y apenas citado: José Ramón Larraz.


Hace semanas yo me quejaba de las innecesarias recuperaciones que el editor Joan Navarro está llevando a cabo con ciertos autores patrios. Sin embargo ahora debo confesar que este volumen viene a desmentir en parte esas palabras. Y es que nos enfrentamos a un creador cuyas andanzas son, como suele decirse “más grandes que la vida”. Le ocurren tantas cosas y algunas tan sorprendentes que el conjunto resulta fascinante y muy entretenido. Es el propio Larraz quien se encarga de contar los hechos con una exquisita sencillez, evitando todo asomo de pedantería y manteniendo siempre un tono tan directo como fresco. Un estilo muy poco habitual en este país y que nos recuerda más a la cultura inglesa en la que desarrolló parte de su andadura profesional.

Confieso que ciertos arrebatos de campechanía pueden acabar resultando un tanto cargantes, así como el evidente abuso de las palabras gruesas, que aportan una nota un poco forzada a un relato que por otra parte es casi perfecto en su agilidad y capacidad para la elipsis. Primero, no se dejen epatar por la portada, que nos muestra al autor en una pose políticamente incorrecta, con su pie sobre las firmes nalgas de una actriz. En realidad el libro está lleno de afirmaciones que matizan esa superficial imagen de director-conquistador y Larraz repite hasta la saciedad el respeto y cariño que sentía no sólo hacia sus esposas sino hacia prácticamente todas las mujeres que han poblado su vida. Más provocadores resultarán (y él es muy consciente de ello) algunas de sus opiniones políticas o su versión de determinados hechos, como la entrada de Franco en Barcelona, que se produce cuando él es apenas un adolescente. Entrada que fue triunfal y en la que las banderas españolas ondearon en casi todas las ventanas, según recuerda. En diferentes momentos del libro expresa una sincera queja respecto a que España no podrá avanzar mientras pesen más las consignas de partido que los hechos, que no seamos capaces de reconocer lo que es justo, más allá de las conveniencias sectarias.

Bocetos de José Ramón Larraz incluídos en Memorias del tebeo al cine, con mujeres de película. Editores de tebeos
El libro está lleno de momentos emotivos, como la muerte del padre. Y es muy interesante ya que nos muestra la vida de un emigrante, en este caso alguien parecido a un intelectual como él, que se traslada a Francia para vivir una vida mejor. Su talento para el dibujo le permite facturar un conjunto de historietas que yo desconocía completamente y que me ha alegrado empezar a descubrir. Pero hay mucho más. Primero la fotonovela, la nueva moda que barrerá Europa en los sesenta. También hace algo de publicidad y de manera muy natural acaba dirigiendo películas. Por el camino tiene ocasión de casarse varias veces y conocer a unas cuantas actrices y modelos, Susanna York entre otras. La cosa se pone delirante cuando empieza a dirigir películas, al principio con productores de tercera y más tarde participando en proyectos más serios. Larraz es siempre muy consciente de lo que se esperaba de él y reflexiona con agudeza sobre lo “comercial” y lo “artístico”. También se muestra muy lúcido respecto a sus limitaciones, lo cual es de agradecer.

No soy un experto en su obra cinematográfica. Tan sólo recuerdo haber visto en su momento “Polvos mágicos”, que no dejó huella en mi. También algunos fragmentos de “El Periscopio” por Internet, muy recomendables, pero no por motivos estéticos. Yo supongo que gran parte de su filmografía no tiene mayor interés, pero me parece admirable que Larraz desarrollara su carrera apoyándose en el público y consiguiendo siempre que sus productores recuperaran el dinero invertido. Sus tebeos, en cambio, tienen muy buen aspecto y en más de un caso nos recuerdan al trabajo de Bernet. Pero sobre todo resulta admirable su actitud vital, su capacidad para la autocrítica y el cambio, su buen humor y su entusiasmo. El libro se lee de un tirón y uno se queda con ganas de más, no faltan las anécdotas jugosas y las opiniones desinhibidas. Si quieren pasarse un rato muy ameno, yo se lo recomiendo sin reparos.
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viernes, 25 de enero de 2013

EL ARTE DE RUSS HEATH

Russ Heath. Flesh and Steel. El arte de Russ Heath

EL ÚLTIMO GRAN MACHO ALFA DEL CÓMIC

Carne y acero.
El arte de Russ Heath 

Casal Solleric. 24 de enero a 7 de abril de 2013. 

Se ha abierto en el Casal Solleric de Palma la muestra dedicada a Russ Heath, un octogenario dibujante conocido por su participación en la serie Sargento Rock.


DANDO GUERRA
Aunque con los años ha llegado a ser famoso por sus historietas bélicas, Heath comenzó su carrera fascinado por el western. Su padre había trabajado como cowboy llevaba a Russ Jr. a los seriales de los sábados, comentando con él las licencias que Hollywood se tomaba con el vestuario y unas costumbres que había conocido de primera mano. Así aprendió el joven Heath a preocuparse por el realismo, una constante que mantendría en toda su obra.

Cuando a finales de los cuarenta empieza a trabajar para Stan Lee en Marvel (que entonces se llamaba Atlas) dibujará muchos westerns. Pero, tras desatarse el conflicto en Corea, las editoriales propician un boom del género bélico, animados por el éxito que había tenido el nuevo enfoque de la EC, más realista. Heath se apunta al carro y pronto está facturando historietas de guerra para las dos grandes, Marvel y DC. Aunque de joven quiso alistarse como voluntario para luchar en la IIGM, no llegó a tiempo y la guerra concluyó antes de que pudiera concluir su entrenamiento. Corea ya lo pilló casado y con hijos y gracias a un amable médico consiguió quedarse en casa trabajando.

Russ Heath. Flesh and Steel. El arte de Russ Heath
Para DC dibuja innumerables historietas de Haunted Tank, una serie inédita en España. Nunca le gustó, le parecía repetitiva y sosa, cuatro tíos en un tanque minúsculo enfrentándose una y otra vez a los nazis. Algo mejor eran los guiones que Kanigher le escribió para Sargento Rock, donde su dibujo alcanzó el apogeo a mediados de los setenta. El mismo Heath llegó a escribir dos excelentes episodios: “Death stop” y “El primer Tigre de la Easy”. Su gusto por el detalle hizo que el recientemente fallecido Joe Kubert, su editor en la serie, afirmara que ningún dibujante debería documentarse mirando el trabajo de otros artistas… excepto en el caso de Heath, que era absolutamente de fiar.

Otra de sus historietas más conocidas es “Give and Take”, para la revista antibelicista Blazing Combat que sólo duró cuatro números. Casi una década después, a mediados de los setenta, dibujó su versión más sucia de la guerra para una publicación de Atlas Seabord, pero se la perdieron antes de que llegara a imprimirse y el autor apenas conserva unas fotocopias. Como él dice: “Quería contarles a los chavales que la guerra se parece más a “Salvar al soldado Ryan” que a "Sgt. Rock”.

Russ Heath. Flesh and Steel. El arte de Russ Heath¡A COMER!
Aunque Heath siempre presume de su vertiente realista, también ha coqueteado con la fantasía. Lo hizo ya a principios de su carrera, alternando todos los géneros, de la ciencia ficción al horror, y firmando portadas cargadas de vampiros y zombies realmente antológicas. Más tarde permanecería en una serie que le permitió demostrar su pasión por el mar, Sea Devils, donde encontramos un buen surtido de monstruos marinos. En Star Spangled War Stories dibujó a soldados de la IIGM luchando contra dinosaurios. Él odiaba aquellas historias y pronto las abandonó pero siguen siendo grandes divertimentos.
Cuando a finales de los setenta colabora en las revistas de horror de Warren evita los guiones más fantásticos, quedándose con los asesinos del hacha, los gangsters… ¡y los caníbales! Para Warren firma un conjunto formidable de historietas donde exhibe unos grises maravillosos, construidos con una peculiar mezcla de aguadas y lápiz. Siempre procuró controlar todo su trabajo y se ganó el derecho a entintarse a sí mismo desde el principio. Pero en esta etapa su dominio del claroscuro realmente le sitúa muy por encima de la media.
Esquivó los superhéroes mientras pudo aunque en los noventa dibujó una novela gráfica de Batman. Los royalties eran demasiado jugosos como para rechazarlos. Pero siempre ha despreciado a con entusiasmo a los tipos con esquijama.

Russ Heath. Flesh and Steel. El arte de Russ Heath¡CHICAS, CHICAS, CHICAS!
Tampoco se mostró especialmente interesado por el humor aunque en determinados momentos dibujó algunas historietas cómicas. Colaboró en MAD con su amigo Harvey Kurtzman y mucho más tarde en National Lampoon, una publicación paródica que alcanzó un sorprendente éxito en los setenta. Para ellos dibujó la muy sexy “Cowgirls at war”. En esa misma línea de humor picante realizó poco después “Tuck it Inn”, para la revista Cheri y varias historietas para Penthouse.

Pero sin duda su contribución más conocida en el campo del humor para adultos es Little Annie Fanny. El personaje de Kurtzamn para Playboy lo embarcó en una de las aventuras más disparatadas de su vida. Un auténtico ejército de dibujantes se encargaba de dar vida a los alocados guiones de Kurtzman que luego eran revisados por el gran jefe en persona, Hugh Hefner. El sistema era tan complejo que Heath acabó viviendo en la Mansión Playboy en Chicago para evitarse los constantes viajes desde Nueva York. También aprovechó para dibujar y conocer mejor a unas cuantas conejitas. Divorciado desde principios de los sesenta, Heath vivió los años más intensos de la década en la ciudad que se hizo célebre por sus disturbios y por los choques entre la policía y unas masas que aspiraban a unos cambios que no acababan de producirse. El dibujante participó de aquel frenesí y disfrutó de la bulliciosa revolución sexual en marcha. Y, por supuesto, sus fechas de entrega se resintieron.

Él asegura que empezó a dibujar mejor para así justificar sus constantes retrasos. En todo caso, su pasión por la mujer es patente en su obra, donde siempre aparecen bellísimas, con estilo y una fuerte personalidad. En muchas ocasiones se trataba de amigas o novias a las que fotografiaba y luego incluía en sus historietas. Hoy ya retirado todavía conserva numerosos dibujos con jovencitas semidesnudas a las que convenció para que posaran para él. Y sus anécdotas están llenas de historias como aquella en la que las manchas de una lámina son de la laca de uñas de una novia que se aburría al verlo dibujar.

Russ Heath. Flesh and Steel. El arte de Russ HeathDURO COMO UNA ROCA
En gran medida Heath y su arte representan un estereotipo de los setenta del que no hemos conseguido librarnos. Me refiero al machote digno de toda confianza, un modelo masculino que ya se separa algo de los paternales roles anteriores (tipo John Wayne, para entendernos) pero todavía no se acerca al que le sucedería, ese hombre pavo real que surge en los sesenta. Hablo de la estirpe de Lee Marvin, Steve McQueen, Clint Eastwood o Burt Reynolds. Más o menos cool o de baratillo, representan a un hombre que no se avergüenza de su sexualidad ni de sus deseos y que empieza a expresarlos con toda la claridad que las nuevas libertades le permitían. Lógicamente, uno de los abanderados de esa nueva actitud es Hefner y su Playboy. Luego el discurso feminista nos aclararía que las conejitas eran unas obreras explotadas por el gran patrono blanco y que aquellos galanes eran poco menos que proxenetas o chulos poco camuflados. Y la etapa de los grandes machos llegaría a su fin. Aunque a algunos como a Eastwood todavía se les perdona la vida, no dejan de ser excepciones en un panorama que prima otros modelos más escurridizos.

En realidad en torno al imperio que se montó Hefner había no pocos elementos que favorecían cambios reales. Heath siempre lo ha defendido y eso que pensaba que debía ser un tipo raro. Hasta que empezó a asistir a sus fiestas. En todo caso ese mundo que se transforma y desaparece, ese último brillo desinhibido de los setenta está muy presente en el trabajo del dibujante. En la fortaleza que emana de sus protagonistas, en su eterna seguridad, en la firmeza casi pétrea con que los sitúa. Sus héroes son más que reales, expresan un ideal casi inalcanzable, demuestran una autoconfianza contagiosa.

Cuando con más de cincuenta años se pone a dibujar Lone Ranger para los periódicos, Heath exhibe todo lo que sabe y nos ofrece su visión del mundo. Realiza una tira de aventuras clásica pero actualizada, con una gama de detalles que luego desaparecían en una descuidada reproducción. Pero a él no le importaba, fue su última oportunidad para volver al género del que se había enamorado siendo un crío, el western. Introduce personajes históricos, de Mark Twain al general Custer, y nos apabulla con su limpieza técnica, con sus claroscuros y su eficaz narrativa.

Russ Heath. Flesh and Steel. El arte de Russ HeathCARNE Y ACERO
Heath es uno de los grandes y sin embargo en muchos libros aparece citado a causa de una anécdota que para él significa muy poco. Una de sus viñetas en Haunted Tank fue copiada por Lichtenstein y la encontramos versioneada en uno de los cuadros del conocido pintor pop. Hoy la obra de éste último se vende por millones de dólares y se muestra en retrospectivas que viajan de Chicago a Londres, donde dentro de un mes se le dedicará una exposición en la Tate. Y ¿quién se acuerda de Heath? Mientras los vampiros del arte popular revolotean a sus anchas los auténticos creadores permanecen en la sombra esperando un reconocimiento que no acaba de llegar.

La exposición constituye el esfuerzo más serio por agrupar y mostrar de forma ordenada el trabajo más representativo de Heath, incluyendo algunas planchas y portadas de los cincuenta, páginas de Sea Devils, episodios completos de Haunted Tank y Sargento Rock, páginas de National Lampoon, un completo recorrido por sus mejores entregas para Warren, con varias de sus historietas con Bruce Jones, etc. Sumen a ello algunos de sus dibujos para las compañías de animación en las que trabajó a finales de los ochenta o series de ilustraciones realizadas con apenas veinte años y que aún conserva, entre otras muchas sorpresas y comprenderán que los años que hemos dedicado a organizar esta muestra han merecido la pena.
Además, hemos producido un voluminoso catálogo donde se recogen todas las obras expuestas, escaneadas con sumo cuidado, un extenso texto biográfico que tengo el placer de firmar y una comicgrafía bastante impresionante. En catalán, castellano e inglés. Les aseguro que con la que está cayendo no ha sido fácil llevar este proyecto a buen término. Así que deseo y confío que todos los amantes del comic abarroten hoy las salas del Solleric para admirar la labor de uno de los grandes: Russ Heath.
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sábado, 19 de enero de 2013

WOODWORK EN EEUU

Woodwork: Wallace Wood 1927-1981 IDW Publishing
Tras el éxito arrollador de la edición americana de nuestro catálogo BIG JOHN BUSCEMA, cuya tirada se ha agotado en apenas dos meses, IDW repite experiencia con WOODWORK, que contará además con una reducida edición limitada de auténtico lujo. Esta es la nota con la que la editorial presenta la obra:


WOODWORK HC Wallace Wood
Wally Wood is one of the most celebrated comic artists of all time. His legendary career runs from the glory days of EC Comics’ extraordinary line of science fiction titles to the brilliantly subversive Mad Comics (and, later, Mad Magazine). He produced extraordinary illustrations for magazines like Galaxy after EC folded, and worked on the some of the most fondly remembered stories published by Marvel Comics in the mid 1960s. He also co-created the Thunder Agents and was a pioneer in self-publishing. This massive tome is the American edition of a museum catalogue that accompanied a gigantic career retrospective on display in De Palma, Spain in 2010, the largest such exhibit ever devoted to this incredible artist.
Publisher: IDW, 2012
Binding: Hardcover without dustjacket
Dimensions: 10x13 inches
Pages: 344pg
Color: Full Color throughout
ISBN: #9781613772928 Leer más...

RUSS HEATH EXPO

El próximo 24 de enero se inagura la exposición sobre el gran dibujante norteamericano Russ Heath en el Casal Solleric de Palma de Mallorca. Se titula Carne y acero. El arte de Russ Heath y reunirá más de 200 originales del artista, dando una oportunidad única a los aficionados para acercarse a la obra de este historietista.
A cuatro días de la inauguración todavía no hay fecha concreta para la publicación del catálogo, que consta de más de 300 páginas a todo color y está maquetado y listo para entrar en imprenta. Los interesados en adquirirlo pueden preguntar por él a:  folmo@palma.es (Francisca Olmo). ¡Suerte!

¡Nos vemos el jueves 24 a las 20:00h en el Solleric!

Exhibition: Flesh & Steel The art of Russ Heath 24 enero- 17 abril 2013
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viernes, 18 de enero de 2013

LA COVA DES MUSSOL de PAU, MAX y M. FERRÉ

La cova des mussol de Pau, Max y M Ferré. Edita el Consell de Menorca.
Consell Insular de Menorca, 2012.
36 páginas.

 FONDOS Y FIGURAS


Max y Pau vuelven a unir sus fuerzas para brindarnos una nueva aventura prehistórica, en este caso ambientada en la isla de Menorca.


Es de agradecer que algunas instituciones todavía confíen en la fuerza pedagógica del cómic y desarrollen proyectos como éste. También que sus autores consigan trascender la obligada exposición de datos, construyendo personajes creíbles y una aventura que se sigue con agrado. En principio parece dirigida a un público infantil, pero sólo si nos atenemos a una premisa que Pau se ha encargado de repetir en diferentes entrevistas.

Cuando él era un niño le molestaba que los autores de cómic lo trataran como a tal, contándole historias que eran más para tontos que para críos. Así que cuando ha llegado su turno de dirigirse a los más chicos procura no cometer tal error abordando su relato con seriedad y rigor, sin perder por ello el humor que siempre le caracteriza.

Pau y su maestro Max, sin olvidar la base literaria que aporta Marc Ferré, nos ofrecen un álbum en la mejor tradición franco-belga donde se mezclan satisfactoriamente los asuntos dramáticos y divulgativos. Si en el primer volumen nos permitían echar un vistazo a los primitivos moradores de Mallorca, ahora la aventura se encamina hacia Menorca, adonde nos dirigimos siguiendo a Mugallan, un druida celta que busca rastros de su propia cultura en unas islas tan alejadas de su hogar.

La cova des mussol de Pau, Max y M Ferré. Edita el Consell de Menorca.
Si la estructura argumental es sólida y entretenida, su realización vuelve a sorprendernos. No es tan habitual en Europa que diferentes creadores se avengan a colaborar en una misma obra. Y menos aún que se intercambien los papeles como aquí. Como recordarán en la primera entrega Max dibujaba las figuras y Pau se hacía cargo de los fondos y el color. En este caso el “alumno” factura los personajes y es el maestro el que despacha los fondos y el color. Y de nuevo el resultado es excelente. Ambos se esfuerzan por mantener la continuidad entre ambos álbumes, sin por ello perder su personalidad gráfica. Los escenarios son muy de Max, pero hay algo en su detalle y color que los emparentan con el trabajo de Pau. Por su parte, este último simplifica algo más sus figuras para aproximarlas al estilo del maestro. Pero por el camino añade algunas notas más, pizcas gráficas con el aroma de Tezuka y la blanda volumetría del primer Disney o de Segar. Y el resultado es encantador, maravilla y divierte contemplar esas figuras que se plantan y caminan con un desparpajo infantil y enternecedor.

La química entre ambos autores es tremenda y creo que resulta enriquecedora para ambos. Como lector no puedo sino aplaudir los resultados de esta feliz unión, deseando que en un futuro cercano nos brinde nuevos logros. Por cierto, tampoco estaría mal que alguien se animara a publicar una versión en español de estas aventuras prehistóricas, ampliando así su limitada distribución actual. Estoy convencido de que hay un público dispuesto a adquirir productos de calidad como éstos.
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viernes, 11 de enero de 2013

SUPERGODS de G. MORRISON

Supergods. Héroes, mitos e historias del cómic de Grant Morrison. Edita Turner
Turner Publicaciones, Madrid, 2012.
512 páginas, 29,90 euros.

LAS ENSEÑANZAS DE DON GRANT

Grant Morrison nos ofrece una psicodélica historia de los superhéroes desde sus orígenes hasta nuestros días.



Muchos de ustedes ya sabrán que no cuento al escocés entre mis guionistas de cabecera, más bien al contrario. Nunca entenderé cómo se puede reeditar su Animal Man, el respeto que algunos sienten por Los Invisibles y otras creaciones suyas o porqué dibujantes tan notables como Frank Quitely se avienen a colaborar con él en proyectos como All Star Superman.

Quienes como yo aborrecen el trabajo de este sobrevalorado escritor, encontrarán en el libro razones sobradas para renovar su inquina. Como cuando se dedica a contarnos sus experiencias extracorpóreas y sus viajes alucinantes desde Katmandú o cualquier otro lugar cool del planeta. Morrison se representa a sí mismo con los rasgos de una estrella del rock, con una vida cargada de locuras y excesos y hasta alguna que otra novia adolescente, según confiesa. Además, no pierde ocasión de cantar las virtudes de su propia obra, de forma tan convincente que hasta a mi me han entrado ganas de hojear su Flex Mentallo o su Crisis Final. Por supuesto, pronto recobramos la cordura pero debo admitir que casi acabamos creyendo que es uno de los autores clave para comprender la evolución del género. En realidad, son muchos quienes parecen compartir esa opinión.

Grant Morrison autor de Supergods. Edita Turner. Foto de Wired.
Tampoco se separa de la corriente dominante en su valoración de lo que sus compatriotas han significado en el comic americano. Al menos reconoce la deuda sentimental e imaginativa que tiene con los mundos superheróicos americanos, pero enseguida pasa a explicarnos cómo fueron los guionistas ingleses los que aportaron profundidad a esos comics. Algo que muchos europeos tienden a suponer, olvidando las aportaciones de tipos como Simonson, menospreciando a Byrne, etc.

Si en lo general Morrison no nos depara muchas sorpresas, cuando descendemos al detalle el libro está lleno de agradables hallazgos. Primero, salvo esporádicas pajaradas autobiográficas, resulta muy entretenido y hasta podemos compartir gran parte de sus planteamientos. Como una de sus conclusiones: la idea de que el arte cambia el mundo y que una visión deprimente de nosotros mismos nos empeorará, mientras que las inspiradas versiones que nos brindaban los superhéroes no hacían más que elevarnos y ayudarnos a soñar con universos mejores. También aplaudo su defensa de la imaginación y la fantasía, frente a las pretensiones de ciertos autores de insistir en los aspectos realistas del género. Los superhéroes nos fascinan precisamente porque no son reales.

Pero es en el terreno de las anécdotas y de la crítica de obras concretas donde nos topamos con el mejor Morrison. Como cuando analiza Watchmen, juzgando sus personajes como salidos de una mala fotonovela y señalando las debilidades del guión de Moore. Defiende su precisa estructura y sus campañas de marketing, pero desmonta gran parte del mito que se ha tejido en torno a esa serie. O su elogio de las aportaciones de Starlin, que conecta directamente con el consumo de LSD. O su adoración por el Cuarto Mundo y otros trabajos del último Kirby, de cuyas capacidades como adelantado a su época no duda.

Irritante y entretenido a partes iguales, creo que no es necesario ser un fan de Morrison (ni mucho menos) para disfrutar con muchos pasajes de este volumen. Podremos estar más o menos de acuerdo con sus ideas pero al menos aporta una visión fresca y algo diferente sobre un asunto tan manoseado como el de los superhéroes. Aquí la editoial nos hace llegar un pequeño extracto.
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viernes, 4 de enero de 2013

UNA ASOMBROSA AVENTURA DE JULES. 1 de E. BRAVO

Una asombrosa aventura de Jules por Émile Bravo. Edita Ponent Mon.Ponent Mon 2012. 
168 páginas, 32 euros. 


LAS ASOMBROSAS AVENTURAS DE ÉMILE


La mejor manera de empezar bien el año es zampándose un buen tebeo. Difícilmente encontrarán otro con tanta calidad como éste.


Bravo no es un desconocido entre nosotros. El primer álbum de los tres que componen el volumen ya se publicó en 2006 en Brosquil. Le siguió la emotiva Mi mamá está en América y ha conocido a Buffalo Bill en 2008 y al año siguiente Planeta editaba su participación en la serie de Spirou y Fantasio, Diario de un ingenuo. También se han traducido sus estrambóticas revisiones de cuentos clásicos, como Los siete osos enanos. Bravo tiene tanto talento que no se entendía muy bien porqué no se editaban de una vez los otros álbumes que componen su saga de Jules. Finalmente alguien se ha decidido a hacerlo, que Dios le bendiga.

La primera entrega parece marcar el tono. Estamos ante uno de los muchos sucesores de Tintín, en este caso con algunos años menos. Pero lo que Jules pierde en edad lo gana en actualidad ya que, al contrario que el reportero belga, en sus relaciones con los miembros del otro sexo se comporta con total naturalidad. Esta es una de las primeras sorpresas que nos depara Bravo. Los restos de mojigatería scout que caracterizaban a Tintín son abandonados en favor de un tratamiento más naturalista y fresco. No es que Jules se dedique a meter mano a su novia, ni mucho menos. Pero sí que se recrean de manera verosímil las interacciones entre dos muchachos preadolescentes, rubores y escarceos incluidos. Ese acercamiento más realista se extiende a todas las relaciones personales que aparecen en los álbumes. Como las turbulentas disputas entre Jules y el animal de su hermano, o las diferencias entre los padres de Janet o entre Hubert y su padre el alcalde. Todos esos conflictos son tratados con una naturalidad que actúa de contrapunto frente a las imposibles situaciones que pueblan sus aventuras.

Una asombrosa aventura de Jules por Émile Bravo. Edita Ponent Mon.
Bravo no se corta nada. Arranca con una gran odisea espacial, con viaje a la velocidad de la luz y encuentros con alienígenas incluidos, entre otras muchas sorpresas. Luego volvemos a la Tierra para embarcarnos en una alucinante peripecia genética en la que se habla con total tranquilidad de la generación de clones y disparatadas alternativas a la reproducción convencional. Añadan a todo eso la aparición de nuevos hombrecillos verdes y una isla que se parece a la del doctor Moreau. Por si lo anterior no les parece suficiente, el autor nos propone una intensa aventura bajo tierra en lo que parece un escenario más convencional: una cueva en la que los protagonistas se ven atrapados. Pero con Bravo nada es lo que parece. El tercer álbum, en apariencia el más sencillo, quizás sea el más perfecto e intenso de los tres.

Una asombrosa aventura de Jules  (Intetgral I) por Émile Bravo. Edita Ponent Mon.
Su expresivo dibujo (que, dicho sea de paso, es encantador) factura entretenidas aventuras para niños dentro de la más estricta ortodoxia de la tradición franco-belga. Pero hace mucho más que eso. Renueva el género de aventuras para adolescentes abordando temas adultos que trata de frente y sin vacilar, mezcla la farsa con el drama y domina el ritmo de sus relatos de manera magistral. Si quieren pasar un rato estupendo, leyendo historias tan inteligentes como divertidas, no lo duden, éste es su tebeo. En el momento de concluir este artículo salía ya el segundo volumen, con tres nuevos álbumes. He comenzado al leer la primera aventura y Jules se declara dispuesto a desafiar a Dios. ¡Esto promete! No se lo pierdan.
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